Con el foco puesto en la seguridad económica, Takaichi y su Gabinete asumieron hace doce meses las riendas de un archipiélago en crisis política tras la dimisión del ex primer ministro Shigeru Ishiba (2024-2025), y en plena guerra arancelaria de la administración del presidente estadounidense, Donald Trump.
Las tensiones con China, desatadas tras sugerir Takaichi que un ataque chino contra Taiwán podría justificar la intervención de las Fuerzas de Autodefensa (Ejército) de Japón, un deterioro reciente de las ya dañadas relaciones con Rusia y el énfasis en la defensa han marcado su primer año en el poder.
Pero ningún otro asunto como la economía preocupa tanto a la primera mandataria del país asiático, que cambió su narrativa económica, históricamente vinculada al 'Abenomics' del asesinado ex primer ministro Shinzo Abe, tras rechazar la etiqueta de "reflacionista".
"Estamos impulsando la inversión para elevar el crecimiento de Japón, aumentar el empleo de calidad y los ingresos, mejorar la confianza del consumidor, impulsar las ganancias corporativas y, en última instancia, hacia un aumento natural de los ingresos fiscales", dijo recientemente ante la Cámara de Representantes.
En el marco de su doctrina económica, Takaichi está buscando la aprobación del Parlamento para reducir al 1 % el impuesto sobre los alimentos, y aliviar la presión sobre los hogares. Paralelamente, ha dirigido subvenciones al sector de la inteligencia artificial (IA), al rearme defensivo y al reinicio de reactores nucleares en busca de soberanía energética.
En un país cuya deuda pública supera el 250 % del PIB, la estrategia genera recelos entre los inversores, si bien la primera ministra insistió esta misma semana en que no recurrirá a la emisión de deuda para financiar estas rebajas fiscales.
En el último año, la moneda japonesa se ha debilitado a su nivel más bajo desde 1986, en torno a las 164 unidades por dólar, lo que llevó a Tokio y Washington a intervenir en el mercado de divisas en verano. Por su parte, el rendimiento del bono a diez años tocó máximos de tres décadas al superar el 3,1 %.
Ante esta situación y la presión de Estados Unidos para contener los desequilibrios de los precios, el Banco de Japón (BoJ) ha optado por un endurecimiento monetario gradual, elevando los tipos de interés de referencia a corto plazo al 1,25 %, el más alto en casi 31 años.
Al escepticismo de los mercados se suma el de algunos expertos. "No queda claro cómo el concepto de una 'política fiscal proactiva y responsable' se traduce en resultados tangibles", dijo a EFE Sayuri Shirai, profesora de Economía en la Universidad tokiota de Keio.
"El último año se ha caracterizado más por la retórica política que por una hoja de ruta concreta de crecimiento", lamentó la exintegrante de la junta directiva del Banco de Japón (BoJ).
Los subsidios a los hogares introducidos por Takaichi "cumplieron una función específica como respuesta de emergencia" ante la crisis en Oriente Medio y el alza del petróleo, consideró Shirai, pero "tuvieron un impacto marginal".
Así, la economista señaló que "lo que importa no es tanto hacer que la magnitud de los presupuestos o de los planes de inversión parezcan importantes", sino potenciar el valor de las empresas y lograr que el crecimiento salarial supere a la inflación.
Aunque los exportadores continúan beneficiándose del tipo de cambio, la devaluación del yen, combinada con una inflación que roza la meta del 2 % del BoJ, ha golpeado la cesta de la compra mediante el encarecimiento de bienes importados.
Más allá del choque de precios, el PIB de Japón avanza a un ritmo anual proyectado de alrededor del 0,9 %, impulsado por las exportaciones, aunque lastrado por la debilidad del consumo privado, que representa cerca del 60 % de la economía del país asiático.
En medio de la incertidumbre económica, y tras varios nombramientos polémicos, la primera ministra ha perdido entre 11 y 21 puntos porcentuales de apoyo popular -dependiendo de la encuestadora- desde los picos de popularidad al inicio de su mandato, y ronda una aprobación del 50 %.
No obstante, en el contexto político de Japón, conocido por su alta rotación de mandatarios, Takaichi se ha sumado a la escasa lista de cuatro primeros ministros que han logrado mantenerse en el poder durante al menos un año en las últimas dos décadas.
