En las informaciones deportivas, en particular las relacionadas con el tenis, se encuentran con frecuencia frases como “La ‘lucky loser’ Potapova se cuela en las semifinales”, “Terminó entrando como lucky loser” y “Un ‘lucky loser’ en cuartos”.
El anglicismo crudo “lucky loser” designa al deportista que, tras haber caído eliminado en la fase previa o de clasificación de un torneo, pasa finalmente a la siguiente fase para sustituir a un jugador que se retira por lesión o enfermedad.
Para evitar este extranjerismo, en español resulta preferible la expresión “perdedor afortunado”, que traslada con precisión el sentido original y que se escribe en minúscula.
En consecuencia, en los ejemplos anteriores habría sido mejor escribir “La perdedora afortunada Potapova se cuela en las semifinales”, “Terminó entrando como perdedor afortunado” y “Un perdedor afortunado en cuartos”.
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