El Consejo de Gobierno del BCE discutió este jueves si era necesario subir los tipos de interés pero consideró por unanimidad que era apropiado mantenerlos, dijo Lagarde.
El BCE también dejó inalterado el tipo de interés de las subastas semanales, en el 2,65 %, y de la facilidad marginal de crédito, por el que presta a los bancos a un día, en el 2,90 %.
Pero "la dirección del viaje está clara", dijo Lagarde al ser preguntada por una posible subida de los tipos de interés en diciembre y si la situación de Francia podría evitar ese incremento.
El endeudamiento de Francia y de otros países de la zona del euro hace temer otra crisis de deuda soberana en la región, como la que se sufrió hace unos quince años.
Pero Lagarde dio un mensaje a los mercados al recordarles que ahora el BCE tiene "instrumentos para frenar movimientos desordenados e indeseados en los mercados", es decir ventas masivas de bonos y que la rentabilidad de la deuda de un país se dispare.
Desde mediados de julio de 2022 el BCE puede comprar deuda soberana de los países de la zona del euro en el mercado secundario para frenar una fuerte subida de la prima de riesgo de un país y que los tipos de interés difieran mucho entre países.
El BCE puede comprar deuda soberana en países que experimenten un deterioro de las condiciones de financiación que no esté justificado por los fundamentos económicos del país.
Algunos analistas han cuestionado que sea el caso de Francia en este momento porque la fuerte subida de su prima de riesgo responde a que su déficit presupuestario es insostenible y a que no parece que pueda reducirlo dada la oposición de la población a los recortes, que han desencadenado violencia, fuertes protestas en las calles de muchas ciudades francesas y una gran inestabilidad política.
Además, otros países de la zona del euro ya han pagado intereses tan elevados o más que los que ahora paga Francia, que es la segunda mayor economía de la región y su rentabilidad superó con creces el 5 % la semana pasada, máximo desde 2002.
Lagarde dijo que "la sostenibilidad fiscal es un ancla fundamental para la estabilidad económica".
La inflación subió hasta el 3,8 % en septiembre, desde el 3,2 % en agosto, debido al encarecimiento de la energía del 18,9 %.
Esta cifra supera mucho el objetivo del BCE de una tasa de inflación general del 2 % a medio plazo.
La inflación, excluida la energía, se incrementó sólo hasta el 2,3 % en septiembre.
Los precios de la energía probablemente impulsarán más la inflación y frenarán el crecimiento, según el BCE.
Lagarde explicó que el Consejo de Gobierno "prestó atención al riesgo de efectos de segunda vuelta" pero, de momento, cree que no se han producido, es decir que el encarecimiento de la energía y de la inflación general no se ha traspasado todavía a los salarios y otros precios, aunque se podría traspasar más adelante.
"La inflación subyacente se ha mantenido, en términos generales, estable hasta el momento, y los salarios no muestran una reacción significativa en esta etapa", dijo Lagarde.
"Las presiones salariales siguen siendo moderadas", consideró la presidenta saliente del BCE.
El indicador prospectivo de salarios del BCE sugiere que el crecimiento de los salarios acordados en los convenios colectivos oscilará entre el 2,5 y el 2,8 % en lo que queda de 2026.
El crecimiento de los salarios negociados se situará en una media del 2,6 % en los tres primeros trimestres de 2027.
