“El coste de transportar un contenedor de 40 pies (por mar) desde China, que anteriormente oscilaba entre los 2.700 y 2.800 dólares, ha aumentado hasta alcanzar actualmente unos 13.600 dólares”, afirmó el presidente de la Comisión de Transporte de la Cámara de Comercio de Teherán, Peiman Sanandayi, en delcraciones a la agencia Didbane Iran.
Al abordar la crisis que atraviesan las importaciones y exportaciones iraníes desde el inicio de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel hace ocho meses, el responsable señaló que “el cierre o las restricciones de las rutas comerciales legales han elevado considerablemente los costes de importación y dificultado gravemente el abastecimiento de los productos que necesita el país”.
En este sentido, se refirió también a la situación en los pasos fronterizos con Turquía de Bazargán, Sarv y Razi, en el noroeste de Irán, donde “más de 4.000 camiones y cabezas tractoras permanecen detenidos durante largos periodos”, aunque precisó que, aparte de la acumulación de vehículos y las prolongadas esperas, no se han anunciado restricciones adicionales al tránsito fronterizo.
Sanandayi explicó que entre el 70 % y el 75 % de las mercancías del país se transportan por vía marítima y señaló que se están tomando medidas para garantizar el abastecimiento a través de las rutas disponibles, “dando prioridad a los productos básicos, seguidos de los medicamentos y los suministros necesarios para las fábricas”.
Sobre el comercio con Pakistán, detalló que hay contenedores iraníes retenidos en puertos del país vecino, mientras que las exportaciones hacia ese país se encuentran paralizadas debido a los recientes problemas comerciales.
“La presión sobre las redes de transporte por carretera y ferrocarril ha aumentado”, alertó Sanandayi, quien expresó su esperanza de que las complicaciones actuales se resuelvan cuanto antes.
Las dificultades comerciales se producen en medio del bloqueo naval estadounidense y la intensificación de las sanciones contra Irán, cuyo presidente, Masud Pezeshkian, reconoció a finales de agosto que las importaciones y exportaciones del país habían caído entre un 25 % y un 35 %, lo que obligaba a recurrir a rutas alternativas y asumir mayores costes de transporte.
Con las negociaciones estancadas y las hostilidades militares detenidas, Irán y Estados Unidos mantienen el pulso por el estrecho de Ormuz, con continuos ataques iraníes contra buques que tratan de cruzarlo, mientras Washington ha impuesto un cerco naval sobre los puertos iraníes y ha intensificado las sanciones contra el país persa en el marco de la operación ‘Paria Económico’ iniciada en agosto, con el fin de obligarlo a rendirse en la guerra.
