Ringqvist había devuelto hace tres días el encargo recibido una semana antes tras no poder cerrar un acuerdo para formar un gobierno de centro con ecologistas, cristianodemócratas, liberales y socialdemócratas, encabezado previsiblemente por la líder de esta última fuerza, Magdalena Andersson.
No obstante, ha aceptado la propuesta de Norlén de someterse a una votación tras aludir éste a la necesidad de impulsar el proceso, después de las elecciones legislativas del pasado 13 de septiembre, en las que el centroizquierda ganó por 176 a 173 escaños.
"Se trata de mantener un ritmo alto en el proceso y aumentar progresivamente la presión sobre las partes para llegar a una solución, ya que la posibilidad de elecciones extraordinarias se acerca", dijo en rueda de prensa Norlén, que se refirió a lo ocurrido en 2018, cuando hubo que esperar cuatro meses para que se formase un gobierno.
Antes de poder convocar elecciones extraordinarias, algo que no ocurre desde 1958, en Suecia son necesarias cuatro votaciones fracasadas para elegir primer ministro.
La del martes será la segunda votación, después de que Andersson perdiera una hace dos semanas por 248 votos contra 99, encabezando un gobierno socialdemócrata en minoría.
Si la candidatura de Ringqvist no sale adelante, como es previsible, Norlén entregará el nuevo encargo de dirigir las negociaciones al primer ministro en funciones y líder conservador, Ulf Kristersson, que tendrá una semana para intentar cerrar un pacto.
Aunque el bloque de centroizquierda tiene mayoría, las diferencias internas han impedido formar un gobierno hasta ahora: el socialista Partido de Izquierda sólo acepta apoyar un Ejecutivo del que forma parte, opción que rechazan los centristas, que también se oponen a cualquier fórmula que incluya a la ultraderecha.
Kristersson ha gobernado en minoría los últimos cuatro años con democristianos y liberales, con el apoyo externo del ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), al que hace unos meses prometió incluir en un nuevo Ejecutivo en caso de triunfo electoral.
El Partido Socialdemócrata fue el más votado con el 28 % de las papeletas, su peor resultado en casi un siglo; seguido por el Partido Conservador, con el 19,8 %; y el SD, que retrocedió tres puntos y perdió su condición de segunda fuerza parlamentaria.
