"Canadá no puede convertirse en miembro de pleno derecho de la Unión Europea por razones geográficas. Pero ambos queremos llevar nuestra relación al nivel más alto posible. Y por eso estamos discutiendo la idea de que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea", afirmó Von der Leyen en un discurso en Montreal.
La presidenta de la Comisión defendió expresamente el concepto que propuso en septiembre ante el Parlamento Europeo y explicó cómo funcionaría esa nueva relación.
"Nuestra idea es sencilla. No contemplaríamos una adhesión, sino una asociación sin adhesión. Podemos sustituir la adhesión por una ambición y una visión comunes. Podemos construir una asociación que se acerque más a la condición de miembro que cualquier otra cosa que hayamos hecho antes", declaró.
Sus palabras contrastan con la decisión adoptada el miércoles por los Veintisiete de suprimir el término "miembro asociado" del borrador de la declaración final de la cumbre, ante las objeciones de varios países europeos, entre ellos Alemania, Francia y Grecia, según se filtró a la prensa.
Una de las razones para la cautela sobre la denominación de la nueva relación con Canadá es que ese paso podría diluir la futura relación de la UE con Ucrania en su camino hacia una mayor integración, según la opinión alemana.
El texto acordado, según las filtraciones, utiliza en su lugar la expresión "asociación cada vez más estrecha", sin llegar a la adhesión plena, ante las dudas sobre las implicaciones jurídicas de crear una figura que actualmente no existe en los tratados europeos.
Von der Leyen detalló que la asociación que propone tendría tres pilares: una mayor armonización de políticas, una cooperación institucional más estrecha entre gobiernos, parlamentos y tribunales, y la integración de programas de investigación, educación y movilidad profesional.
También anunció que este viernes se ultimará un acuerdo para permitir a Canadá acceder a la red europea de supercomputación, formada por doce instalaciones, para desarrollar sistemas de inteligencia artificial.
En el ámbito económico, defendió la creación de un espacio común para las cadenas de suministro estratégicas y destacó que las importaciones europeas de minerales críticos canadienses aumentaron un 62 % el pasado año, hasta alcanzar los 3.300 millones de euros.
La presidenta de la Comisión justificó su propuesta por los cambios en el orden internacional y la necesidad de reforzar la soberanía económica y política de ambos socios.
"En un mundo de rivalidades crecientes, la soberanía y la independencia ya no son simplemente la libertad de actuar solos, sino la capacidad de actuar juntos", concluyó.
