Sánchez llamó a esa unidad en su intervención en la ceremonia inaugural de la XXX Cumbre Iberoamericana, presidida por los reyes Felipe VI y Letizia, y en la que agradeció la solidaridad recibida de los países iberoamericanos tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo, sur de Madrid), en el que murieron 69 personas.
"Nuestro recuerdo sigue estando con los fallecidos, con los heridos, con sus familiares y con sus seres queridos", afirmó el jefe del Ejecutivo español.
Sánchez subrayó que los integrantes de las cumbres iberoamericanas representan una comunidad de valores y también de afectos que prevalecen siempre por encima de cualquier coyuntura y diferencia.
Unas palabras pronunciadas en un momento de marcadas divergencias ideológicas entre los líderes de esta comunidad y que ha llevado incluso a enfrentamientos verbales como los protagonizados por el presidente argentino, Javier Milei, con el jefe del Gobierno español o el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Para Sánchez, las cumbres iberoamericanas son mucho más que espacios de encuentro y de diálogo, ya que representan la expresión del valor de esta comunidad y convierten sus vínculos en hechos y compromisos concretos.
Pero, además, consideró que ha llegado el momento de que esta comunidad aumente su influencia política, económica y diplomática en un momento de cambios en el mundo.
Un momento en el que ha dicho que se cuestionan las reglas internacionales y muchos países llegan a la conclusión de que, para protegerse, hay que cerrarse: "Cerrar fronteras, levantar barreras, reducir la cooperación y contemplar al resto del mundo como una amenaza, como un riesgo en lugar de como una oportunidad".
A su juicio, lo que hay que hacer es lo contrario, abrirse, construir alianzas, "y frente a los que alimentan la guerra, ser sembradores de paz".
Sánchez hizo una férrea defensa de los vínculos de Europa con América Latina y aseguró que España lleva años trabajando para fortalecerlos y lo seguirá haciendo en el futuro.
En ese contexto, pidió buscar un mayor acercamiento y puso como ejemplo el que ha habido entre la Unión Europea y Canadá.
"España siempre va a estar ahí para abrirles las puertas de Europa, junto con nuestros hermanos portugueses", afirmó el presidente del Gobierno, quien abogó por un mundo de países cada vez más unidos.
