Así lo ha denunciado hoy en Ginebra la Coalición contra las Municiones de Racimo, un grupo de organizaciones defensoras de la erradicación de este tipo de armas, prohibidas desde 2008 por una convención internacional.
En la presentación del “Informe Monitor de Municiones de Racimo 2013”, Mary Wareham, directora de la división de armas de la ONG Human Rights Watch y una de las autoras del texto, señaló que el uso de este tipo de bombas en Siria causó al menos 165 víctimas constatadas en 2012, aunque la cifra puede ser mucho mayor por lo difícil que es recopilar información actualizada.
“Aunque tampoco hay información precisa, creemos que el arsenal de bombas de racimo de Siria corresponde a armamento de la antigua Unión Soviética, adquirido por el gobierno sirio” mucho antes del actual conflicto, precisó Wareham.
El uso de este tipo de armas ha provocado el repudio internacional, por lo que la coalición pidió a Estados Unidos que, si interviene militarmente Siria como represalia al supuesto ataque químico del 21 de agosto cerca de Damasco, no recurra a este tipo de armas, ya que “no haría más que agravar la actual crisis humanitaria”.
Según los informes existentes, la última vez que EE.UU. utilizó municiones en racimo fue en Yemen a finales de 2009, cuando al menos un misil de crucero TLAM-D cargado con minibombas BLU-97 impactó en una aldea de la provincia de Abyan, causando más de cuarenta víctimas civiles.
Además de en Siria, la coalición también tiene sospechas del uso de estas armas en 2012 en Birmania y Sudán y en 20111 en Libia y Tailandia, países no signatarios de la convención.
En 2012 se identificaron en todo el mundo 190 víctimas por bombas racimo, la cifra más alta desde que entró en vigor la convención; por su uso intenso en Siria.
También se han confirmado 25 víctimas en 2012 en incidentes producidos en dos Estados parte (Laos y Líbano), y en cuatro no signatarios (Camboya, Serbia, Sudán y Vietnam).
En total, se han confirmado en todo el mundo 17.958 víctimas por bombas de racimo, de las que el 94% fueron civiles con un alto porcentaje de niños (40%); sin embargo, las estimaciones de la coalición elevan la cifra de víctimas a 54.000.
El informe también ofrece datos positivos, como la destrucción en 2012 de 173.973 municiones y 27 millones de submuniciones, la cifra más alta desde 2009, fecha en la que inició la recogida de datos.
Según la convención, los Estados firmantes tienen un plazo máximo de ocho años para destruir sus reservas de municiones en racimo, aunque la mayoría lo está completando en la mitad de ese tiempo.
El informe señala que siete signatarios han ratificado la convención en el último año, incluido dos países donde se utilizaron municiones de racimo (Chad e Irak) y uno que ha almacenado reservas (Perú), mientras que la mayoría de los demás 29 signatarios han adoptado ya medidas encaminadas a la ratificación.
En total 112 países se han sumado a la convención, de los cuales 83 han ratificado o adoptado el documento de adhesión, con las notables ausencias de Estados Unidos, Rusia y China, los principales productores de este tipo de armamento.