Cultura Ambiental

Una hermosa mañana de domingo, paseando por un camino vecinal de una compañía de la ciudad de Altos, al ver que un árbol añoso que siempre llamó mi atención por su elegancia y frondosidad se había caído, un miembro de mi familia que me acompañaba me hizo la siguiente referencia: “Estando en la Amazonia Ecuatoriana, asistiendo a un curso de manejo sustentable de bosques, nos enseñaron que las autoridades ambientales de Ecuador habrían reservado parcelas de bosque para ser administradas por indígenas y otras por personas afrodescendientes que habitaban ese país hace muchos años.

Al llegar a la reserva administrada por los indígenas amazónicos notamos que los árboles tenían cintas de distintos colores, en los árboles más añosos para indicar el tiempo de corte. Llegamos a un lugar en el que estaban las motosierras derribando un enorme árbol de más de 500 años y cuando pedimos explicaciones el jefe indígena, nos explicó que los árboles no son eternos, que como todo ser viviente tienen una duración limitada, el árbol ha llegado al límite de la vida por eso lo cortamos, pero antes hemos reservado innumerables plantines para reponerlo”.

Este es un criterio universal de manejo de bosques. Los árboles del botánico en riesgo de ser talados por los trabajos planificados pueden estar en ese rango de edad y tal vez deban ser sacrificados por su edad, no por la supuesta necesidad de construir un viaducto en ese lugar. Pero ninguna institución se ha dignado ni molestado en explicar a la ciudadanía cuáles son los criterios utilizados más allá de la necesidad del tráfico caótico en esa zona.

María del Pilar Callizo

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