Todo anda mal

El Parlamento se constituyó en un coliseo de pugilato, bravuconadas, groserías, derrames de agua en el rostro de la gente, tratándose de “putas” entre las parlamentarias, cuando la institución debería ser ejemplo de decencia. El Dr. Enrique Riera padre, de filiación colorada, varias veces preso y exiliado acuñó una frase que nunca olvido: “Que otros confíen en la fuerza, nosotros confiamos en la idea”. Se habrá revolcado en su tumba al ver que su propio hijo a puñetazos creyó resolver en pleno Parlamento sus diferencias.

Todo anda mal: la bendita acta de Itaipú; un director de Senad echado por denunciar el poder del narcotráfico en todos los niveles incluido el legislativo; un fiscal que suspende una audiencia y facilita la fuga de un traficante y la muerte de un policía; un procesado, hace 20 años, ex ministro del Interior, que ni siquiera declaró; jueces que pretenden que sus retratos aparezcan en los juzgados pese a que son feos y muy feas, todo está podrido.

Víctor Sánchez Villagra

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