Dictadura parlamentaria

Frase trillada en Paraguay es aquello de “la mitad de la biblioteca te da la razón y la otra te la quita”. Últimamente, cualquier persona se atribuye con autoridad para dictar cátedra sobre el caso del ciudadano Horacio Cartes.

Interpretar es un arte, y, en el caso de las Ciencias Jurídicas, recibe el nombre de “Hermenéutica Jurídica”. Veamos.

Tres son los pasos para adquirir la inmunidad parlamentaria: 1) Elección. 2) Proclamación; y 3) Juramento, Art. 188 de la C.N. y 5 del Reglamento Interno de ambas Cámaras.

Este último paso es requisito “sine qua non”, ya que marca el inicio del reconocimiento de las inmunidades y su efectiva incorporación al Congreso. Además, el citado artículo constitucional concuerda con el 127 de la Carta Magna: “Obligación de cumplir la ley”.

PUBLICIDAD

El plazo para el mismo está cumplido, no puedo jurar cuando se me plazca, por lo tanto, al Sr. Cartes le está vedado la senaduría activa.

Se puede afirmar, sin ningún atisbo de duda, que el ex presidente es senador vitalicio aun en el caso de renuncia.

Los vitalicios no son miembros del Senado porque no han sido electos por el pueblo, ni integran el número de 45. La única inmunidad discutible sería la de opinión, en el caso de presentar algún proyecto de ley.

PUBLICIDAD

¿Por qué el Art. 197 dejó afuera al presidente de la lista de inhabilitados para senador o diputado? La explicación es muy clara, sencillamente porque la propia Convención Nacional ya consideró a los ex presidentes como senadores vitalicios. El propio Dr. Luis Lezcano Claude lo afirma en el Diario de Sesiones Nº 31 del 25 de Mayo de 1992. Notablemente, el ex Ministro de la Corte hoy en día opina todo lo contrario ¿Por qué este giro copernicano?

Dos poderosas razones reafirman mi posición por la negativa al vitaliciado:

1) El Sr. Cartes, senador activo, podría volver a ser presidente de la República, en caso de una posible doble acefalía y ser a la vez presidente del Senado. No podrá asumir, sin embargo, ya que la sabia Constitución previó cualquier laguna o atipicidad: “en ningún caso”.

2) El rechazo de una solicitud de desafuero contra un senador vitalicio traería como consecuencia su sobreseimiento de por vida, violando la división de poderes y atribuciones del Poder Judicial, convirtiéndolo en una especie de Monarca intocable; una aberración y sin sentido que atenta contra cualquier lógica elemental.

Si la soberanía reside en el pueblo, mal puede el Congreso, ni menos su titular actuar en forma arbitraria dictando resoluciones arbitrarias.

Alejandro Morra

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD