Formación de médicos

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Se hace necesario supervisar y fiscalizar las prácticas y los desempeños de los futuros médicos. Analizar qué experiencias están desarrollando, es decir, en qué consisten, cuántas veces actúan o trabajan como ayudantes en salas de operaciones, qué instrumentos manejan, cuántas horas practican y evaluar la conducta ética de los potenciales médicos a egresar.

En mi concepto, para elegir esta carrera, que de alguna manera gestiona la salud integral de las personas, es necesario contar con vocación, con una pasión y fuego interior que los empujen a servir a la gente. Por esta razón, es imprescindible también realizar una evaluación profunda de los perfiles de entrada.

Las organizaciones de salud pública y privada, que van a seleccionar médicos y enfermeras para su ingreso, precisan realizar las evaluaciones de las competencias duras, blandas y más que nada, la realización de pruebas que ayuden a determinar su perfil emocional o mental. Las instituciones no deberían incorporar médicos y enfermeros que no hayan pasado por una evaluación actitudinal, emocional y mental. En un país poco transparente como el nuestro, existe la tendencia a ocultar los errores e incompetencias de los profesionales tanto por parte de las instituciones públicas como de las privadas para no desprestigiar a las organizaciones y profesionales.

Es necesario mejorar este aspecto en nuestro país, pues el amiguismo, la política, los padrinazgos o simplemente el salario bajo que muchas organizaciones desean pagar hacen que ingresen, quizás, los menos potables o los noveles profesionales que precisan desarrollar la curva de la experiencia para ser mejores y, sin embargo, ya están en puestos claves sin experiencias.

Actualmente muchas personas les temen a las operaciones, pues no saben qué médico o enfermera les podrían a tocar.

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Es imperativo mejorar y cambiar ciertas prácticas, que al final terminan por perjudicar al país, a las instituciones (altas indemnizaciones a pacientes), los enfermos (fallecimientos o trastornos de todo tipo) y a los propios profesionales (ostracismo social y profesional), además, ya no se pueden esconder las falencias por mucho tiempo, pues hoy las redes sociales, a las cuales todos estamos conectados, generan al instante informaciones, para bien o para mal, y eso no podemos controlar.

Judith Farías