Nuestra relación con el poder es una muestra cabal de lo que expresamos. Mediante la política, pretendimos instaurar la racionalidad tan pretendida y anhelada. Precisamente esto no es lo objetable, es decir, que pretendamos y avancemos hacia tal destino. Lo recriminable es que no reconozcamos, que nos determina aún más, todo lo otro que no es racional. La política dispuso y dispone, la institucionalidad democrática, cual si fuese la receta mejor lograda, para que nos entendamos y convivamos, en una armonía, que no contempla que los seres que componemos el sistema pensado, somos más o menos, es decir, otras cosas o expresividades, que lo puramente, eminentemente racional.
Que no indaguemos en todo lo otro que nos dispone como más allá de lo racional (o irracional, que no es precisamente anti-racional) es la mayor de nuestras faltas para con nosotros mismos, lo que nos hace inauténticos y tal vez nos dispone aún más a una suerte de infelicidad imposible de mitigar.
La tan pretendida “actitud tecnológica” va en este sentido, es una respuesta cientificista, al error de cálculo de creer que todo va de ello.
Creer en la resurrección del hijo de un dios que propone igualdad entre los hombres, es un acto de fe, que trasciende lo racional, tal como la democracia cuando, mediante sus gobernantes nos propone que los arribados al pináculo, trabajarán por los que no están en el mismo sitial.
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La historia de la humanidad, la nuestra, es una historia de irracionalidades, por más que consignemos y consagremos, al recuento oficial de lo acontecido, como la suma o disputa de elementos de actos y dinámicas racionales.
Una vez que abandonemos la razón como deber ser, como imperativo categórico, como el punto de fuga, donde se hace presente la falta, nos estará esperando para constituirnos, para completarnos, para que nuestra historia no deje pliegues y tampoco imponga, prioridades, que no están dentro de nuestra naturaleza, por más que pretendamos dotarlas de un sentido, siempre fabricado, ajeno e inauténtico.
Francisco González Cabañas
