En los EE.UU., donde los policías tienen amplios poderes, vemos en infinidad de vídeos que en las persecuciones ellos nunca disparan, buscan acorralar al que escapa, y si este luego se baja, saca un arma, aunque sea un cuchillo, si no acata la orden inmediata de arrojarla y tirarse al piso ahí sí lo acribillan, lo cocinan a balazos.
Y en este suceso, se ven dos casos, que la opinión pública no debe confundir: uno el irresponsable del padre, que debe ser multado o sancionado por no acatar la orden de detención; y el otro la actitud criminal y violenta de los policías que deben ser juzgados, apartados de la institución y, si les cabe, encarcelados; además de investigar la responsabilidad de sus superiores y si hay acciones de cohecho en el ámbito.
Y la frutilla que corona el postre, un postre de terror, las declaraciones del ministro; porque llamar a este hecho “accidente” anonada a cualquiera por la ligereza de las mismas; esto me hizo acordar algunas salidas que tenía el expresidente Cartes, como: “qué querés que haga con el muerto”.
Rafael Luis Franco
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