Eliminar el socialismo

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Sin deseo de crear polémica y sin siquiera conocer personalmente el exsenador Gonzalo Quintana, con quien puedo tener desavenencias o no, me permito responder al señor Aníbal Arnaldo Pangrazio, aclarando, como ya se darán cuenta, que no soy ningún filósofo, pero soy mínimamente un ser pensante. Y le recuerdo que no fueron solo los comunistas y los socialistas los torturados y muertos por el régimen estronista, y que paraguayos y pueblo paraguayo somos todos los que nacimos en este país.

El socialismo es el control por parte de la sociedad, organizada como un mundo entero, sobre todos sus elementos integrantes. Subsisten criterios respecto a la necesidad de centralización económica por medio del Estado y la existencia de la posibilidad de una sociedad autocrática.

En un sistema socialista, al establecerse la propiedad social (colectiva) de los medios de producción, desaparece cualquier forma de propiedad privada de los bienes de capital.

El socialismo puede llegar a ser utópico. La ideología con que muchas veces se relaciona actualmente el socialismo es una nacionalización de todo recurso económico. El socialismo del siglo XXI bebe directamente de la filosofía y economía marxista, suponiendo que es necesario un reforzamiento radical del poder estatal.

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Históricamente Dieterich establece el Bloque Regional de Poder y el Bloque regional del Poder Popular. Los nuevos populismos han dado un giro impresionante en Latinoamérica, es revanchista, sin oportunidades ni voluntades para el orden institucional.

Ahora sabemos que los nuevos populistas son los neosocialistas. Esto es lo que recuerdo estudié en el colegio. Con elementales ideas, no me queda claro cómo piensa que si hay inequidad habrá socialismo, si a nuestro propio vecino Argentina le va mal económicamente con esa doctrina, excepto a sus gobernantes.

¿Qué quiere que hagamos entonces: abandonamos la prudencia, aceptamos la confrontación abierta, proponemos utopías? ¿Entreguemos el fruto de nuestro trabajo al Estado y que ellos lo repartan? ¿Tenemos que mantener por siempre a los que no trabajan? ¿O buscar, fuera del socialismo, soluciones?

Alfonso Cáceres