“Pícaro” significa bajo, ruin, vil, taimado, bellaco, bribón. Estos términos se aplican a la clase de corruptos que se apoderaron del Partido Colorado para cometer actos impuros que mancharon y siguen manchando a esta institución política a partir de Stroessner hasta ahora.
Los pícaros usan a este partido para robar, aprovecharse de los bienes públicos para uso personal o de grupos, para entregar intereses nacionales a empresas extranjeras como Brasil y Argentina en Itaipú, Yacyretá; ellos son los que han llevado al país al peligroso límite de endeudamiento público; ellos son los que han permeado las instituciones democráticas para introducir a gente que defiende a los narcotraficantes, a los que están en negocios ilícitos; son ellos los que han creado una casta de privilegiados con salarios de primer mundo, cuyo compromiso es solamente el de ser leal al corrupto sistema imperante; son ellos los que han posibilitado la existencia de gente que vive en una pobreza extrema, que vive en chozas de hule, en un ambiente insano, sin atención absoluta de salud.
Tenemos una dupla de lujo para presidente y vice de la Alianza como verdadera esperanza de redención nacional. Entonces, ¿cuál es el mérito de este partido para merecer voto popular? Ninguno. La gente no debe dar su voto al que quiere seguir robando, al que está llevando al seguro camino del default, o sea iliquidez para cumplir con los compromisos económicos públicos asumidos.
Es momento de superar mentes obtusas, chatas. Es el momento del cambio, de la recuperación ética, moral, económica del país. Dejemos ya atrás a los que han sumido al Paraguay al nivel de patria bananera que sigue ocupando un alto lugar en la lista de país más corrupto en Latinoamérica. Concurramos todos a votar en masa llevando adelante la bandera roja, blanca y azul para que el 22 de abril festejemos la victoria de la democracia.
Alberto Granada