Veterinarios y fisioterapeutas animales coinciden en que la hidroterapia —el uso terapéutico del agua— puede mejorar significativamente la calidad de vida de perros con artrosis, displasia de cadera o rodilla, e incluso en procesos de rehabilitación tras cirugías ortopédicas.
Y, aunque lo ideal suele ser trabajar en centros especializados, una parte de estos beneficios puede trasladarse, con precauciones, al entorno doméstico.
¿Por qué el agua ayuda tanto a los perros con problemas de articulaciones?
El principio es el mismo que en fisioterapia humana:

- Flotabilidad: el agua reduce el peso que soportan las articulaciones. Un perro que en seco soporta el 100 % de su peso puede llegar a “sentir” solo entre un 20 % y un 40 % dentro del agua, según la altura que le cubra. Esto disminuye el dolor y permite mover articulaciones rígidas con menos resistencia.
- Bajo impacto: a diferencia del ejercicio sobre asfalto o suelos duros, la natación no “castiga” las articulaciones. Es una forma de ejercicio cardiovascular suave que protege codos, rodillas y caderas.
- Resistencia uniforme: el agua ofrece resistencia en todos los movimientos, lo que ayuda a fortalecer la musculatura sin necesidad de grandes esfuerzos bruscos.
- Temperatura: cuando el agua está templada (generalmente entre 28 y 32 ºC), la musculatura se relaja, mejora la circulación y se reduce la rigidez, algo crucial en perros con artrosis.
Este conjunto convierte la natación en una de las actividades más completas para perros senior o con problemas de movilidad, siempre que se adapte a sus capacidades físicas.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Lea más: Nadar no es para todos: ¿qué razas de perro son realmente buenas en el agua?
Hidroterapia profesional vs. “piscina casera”
Los centros especializados en fisioterapia canina disponen de piscinas específicas o cintas subacuáticas, con personal formado para evaluar la marcha del perro, controlar el tiempo de ejercicio, la intensidad y la postura, y adaptar cada sesión a sus necesidades.

En casa, el contexto cambia:
- No se cuentan con sistemas profesionales de control de temperatura o filtrado constantes.
- Es más difícil evaluar de forma precisa el esfuerzo que hace el animal.
- No siempre hay supervisión de un experto.
Por eso, los veterinarios recomiendan ver la hidroterapia doméstica como un complemento, no como un sustituto del trabajo profesional. Puede ser útil para mantener la movilidad entre sesiones en clínica o para ofrecer al perro una actividad física más amable que los paseos largos sobre pavimento.
Cómo adaptar la hidroterapia al hogar (sin poner en riesgo al perro)
Aunque no todos los hogares son aptos para montar un “spa canino”, existen distintas posibilidades:
1. Pequeñas piscinas portátiles. Las piscinas plegables para perros o niños, de baja altura, permiten que el animal:
- Pueda tocar el suelo con las patas.
- No se agobie por la profundidad.
- Se acostumbre al agua de forma muy progresiva.
En estos casos, más que “nadar”, muchos perros realizan ejercicio de marcha dentro del agua, moviendo articulaciones con menos dolor.
2. Bañeras o duchas grandes. En departamentos sin espacio exterior, algunos tutores utilizan la propia bañera:
- El perro se coloca con agua hasta la mitad del cuerpo o a nivel de codo.
- Se le anima a caminar dentro de la bañera con ayuda de juguetes o premios.
- Se trabajan movimientos lentos y controlados, sin resbalones (es clave usar alfombrillas antideslizantes).
3. Acceso controlado a piscina o playa. En viviendas con piscina o en zonas costeras:
- El perro debe entrar y salir por rampas o escalones amplios, nunca obligarlo a saltar.
- La natación debe ser de corta duración y bajo supervisión continua.
- No todos los perros disfrutan del mar: las olas, el ruido y la sal pueden ser un factor de estrés.
En todos los escenarios, la recomendación que repiten los expertos es la misma: introducir el agua de forma muy gradual, sin forzar nunca al animal.
Lea más: Sarcopenia en perros: cómo prevenir la pérdida de masa muscular en nuestras mascotas
Seguridad: cuando el agua puede ser un problema
La hidroterapia no es adecuada para todos los perros ni en cualquier circunstancia. Entre las principales advertencias que señalan los veterinarios:
- Problemas cardíacos o respiratorios: el esfuerzo en agua puede ser peligroso sin una evaluación previa.
- Otitis recurrentes: el agua agrava muchas infecciones de oído.
- Heridas abiertas, infecciones cutáneas o cirugías recientes: el agua puede retrasar la cicatrización o favorecer infecciones.
- Perros con fobia al agua: el estrés intenso empeora la percepción del dolor y puede generar problemas de conducta.
Además, el entorno doméstico suele sumar dos riesgos:
- Temperatura inadecuada:
- Fatiga silenciosa: muchos perros siguen nadando por complacer a sus dueños aun estando exhaustos. Señales como jadeo excesivo, movimientos descoordinados o intento de salir del agua deben tomarse como una señal clara de que la sesión se ha terminado.
Por ello se insiste en que cualquier programa de ejercicio en agua, incluso en casa, debe iniciarse tras la valoración y aprobación del veterinario. Como toda intervención terapéutica, exige información, sentido común y respeto por los límites físicos y emocionales de cada animal.
