Etología urbana: cómo lograr que tu perro camine junto a vos sin tirar de la correa

Paseo con perros.
Paseo con perros.Shutterstock

En la ciudad, el paseo dejó de ser un simple “ir y volver”. Para el perro, la vereda es un mapa vivo: olores nuevos, ruidos, motos, otros animales y personas. En ese contexto, tirar de la correa no siempre es “mala conducta”, sino una respuesta predecible a un entorno sobrecargado de estímulos.

La etología urbana —la disciplina que observa cómo se adaptan los animales a la vida citadina— ofrece una clave: antes de corregir, conviene entender qué está buscando el perro cuando se adelanta.

Por qué tu perro tira (y por qué no es terquedad)

Veterinarios y educadores caninos coinciden en que el motivo más común es la diferencia de ritmos: el humano camina por destino y tiempo; el perro, por exploración.

Paseo con perros.
Paseo con perros.

Si además hay ansiedad, miedo o demasiada excitación (por ejemplo, ante otros perros), la correa se convierte en un “cable” que transmite tensión de un lado al otro.

Cuanto más se tira, más se acelera la escena.

La correa como herramienta, no como freno

Un primer cambio suele ser el equipo.

Arneses cómodos que no presionen cuello y una correa de longitud media permiten guiar sin ahogar.

La idea no es “ganar fuerza”, sino reducir la fricción y evitar asociaciones negativas con el paseo.

También ayuda salir con margen de tiempo: la prisa es un multiplicador de tirones.

La técnica que más se repite: reforzar la posición deseada

El aprendizaje más sólido llega cuando el perro descubre que caminar cerca tiene ventajas.

Paseo con perros.
Paseo con perros.

En la práctica, eso implica premiar —con comida, caricias o permiso para olfatear— cada tramo en el que la correa va floja.

Si se tensa, en lugar de arrastrar, se detiene la marcha o se cambia de dirección hasta recuperar la calma. Es un mensaje claro: avanzar ocurre con correa suelta.

Olfato, pausas y “paseo real”

En etología urbana se insiste en no convertir el paseo en una caminata militar. Permitir momentos de olfateo reduce la urgencia por adelantarse y baja el estrés.

Muchos entrenadores recomiendan alternar tramos “a la par” con pausas de exploración: cuando el perro tiene su cuota de información olfativa, caminar junto al guía deja de sentirse como una pérdida.

Cuándo conviene pedir ayuda

Si el tironeo viene acompañado de reactividad (ladridos intensos, embestidas, pánico ante ruidos), lo más responsable es consultar con un profesional en comportamiento.

No es un detalle menor: corregir con castigos o tirones fuertes puede agravar el problema y aumentar el riesgo en la calle.

En la ciudad, un buen paseo no se mide por la distancia, sino por la calidad. Con equipo adecuado, refuerzos consistentes y espacio para explorar, caminar sin tirar deja de ser una batalla y se vuelve un acuerdo.