Los bulldogs —inglés y francés, sobre todo— roncan tanto principalmente por el síndrome obstructivo de las vías respiratorias del braquicéfalo (BOAS, por sus siglas en inglés). Su cráneo “acortado” concentra tejidos blandos (paladar, lengua, cornetes nasales) en un espacio reducido. El aire entra con más dificultad, vibra más y aparece el ronquido.

Investigaciones veterinarias en razas braquicéfalas han mostrado que esta conformación se asocia con narinas estrechas, paladar blando elongado y, en algunos casos, tráquea más estrecha. El resultado es un flujo turbulento: el sonido es la consecuencia audible.
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Por qué empeora de noche
Durante el sueño baja el tono muscular. En un bulldog, eso facilita que tejidos ya “justos” se relajen y colapsen parcialmente, intensificando el ronquido.

También influye la postura: boca arriba o con el cuello flexionado suele empeorar, algo que muchos cuidadores notan cuando el perro se “desparrama” en el sillón.
No es solo ruido: cuándo el ronquido sugiere un problema
Un bulldog puede roncar y, aun así, estar estable. Pero conviene consultar al veterinario si el sonido se acompaña de respiración ruidosa estando despierto, intolerancia al ejercicio, arcadas o “ahogos”, pausas respiratorias al dormir, encías azuladas, desmayos o empeoramiento marcado con el calor.

En braquicéfalos, el estrés térmico y la falta de aire se potencian: jadean, inflaman tejidos y respiran peor.
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Factores que lo agravan: peso, calor y alergias
La evidencia clínica es consistente: el sobrepeso añade tejido alrededor de la vía aérea y aumenta el trabajo respiratorio.
El calor y la humedad inflaman mucosas y disparan el jadeo. Y la rinitis o alergias pueden estrechar aún más el pasaje nasal. En casa se traduce en noches más ruidosas tras paseos en horas cálidas, episodios de excitación o aumentos de peso.
Qué medidas tienen respaldo veterinario
La mejora suele venir de reducir la obstrucción y el esfuerzo respiratorio: control de peso, paseos en horarios frescos, evitar sobreexcitación, usar pretal en lugar de collar y chequeos si el ronquido cambia.

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En casos moderados a severos, la medicina veterinaria recurre a cirugías correctivas (por ejemplo, ampliar narinas o recortar paladar) que buscan aumentar el calibre de la vía aérea y disminuir episodios de obstrucción, con impacto directo en sueño, tolerancia al ejercicio y calidad de vida.
