Los encargados de ejecutar tres piezas gráficas fueron los creativos Vidal Delgado e Iván Ramírez en conjunto con el diseñador Rafael Ferrao, de la agencia de publicidad Oniria/TBWA.
“Lo que buscábamos era el equilibrio entre mostrar a los emojis como centro de atención de la idea, pero sin dejar de comunicar los elementos de la marca”, comenta Ramírez sobre este trabajo que trascendió fronteras, replicándose por McDonald’s de Chile, Nicaragua, Guatemala y Brasil.
“Trabajar con McDonald’s es un desafío que da gusto. Si algo está bueno, automáticamente McDonald’s de otros países lo comparten, como pasó con esta idea que se volvió de todos”, señala Lucía Arévalos, ejecutiva de cuentas de la marca en nuestro país.
