Los vecinos roquealonseños critican que la jefa comunal actualmente solo se dedica a destacar en dicha comunidad la “limpiezas de canales”, desmalezamientos y la “nivelación” de caminos de tierra. A esto se suma que los empedrados colocados en otras administraciones no fueron arreglados y actualmente las piedras representan un peligro para los conductores que en los días de lluvia se convierten en trampas mortales.
Sin embargo, la calle Adela Speratti del Barrio San Jorge que conduce al domicilio de la intendenta Aranda, se encuentra en perfecto mantenimiento, denuncian los pobladores. En tanto, las demás vías se encuentran en estado calamitoso, especialmente en días de lluvias.
En otro punto de la ciudad, en el barrio San Luis, entre los vecinos que lamentan la falta de obras municipales se encuentran los miembros de la Comisión Vecinal “30 de Julio”, quienes en los últimos años han visto cómo se empedraban varias calles contiguas y adyacentes. A pesar de que en este barrio se concentra alrededor de la Plaza San Luis y la Escuela Inmaculada Concepción y cuenta entre sus contribuyentes a la urbanización “La Querencia”. Además tiene conexiones muy transitadas con los barrios San Blas de Asunción y la ruta que bordea el Aeropuerto en Luque.
Indicaron que la intendencia prácticamente olvidó empedrar desde la calle Mariano Molas y todas las posteriores que llegan hasta el cerco del aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi de Luque.
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“Empezó muy bien, pero después se olvidó de todos”, dijo una de las contribuyentes con varias propiedades sobre Mariano Molas, calle que no tiene empedrados ni servicio de alcantarillado con un camino de tierra que se vuelve un lodazal con cada lluvia.

Aparecen para cobrar impuestos
Días atrás funcionarios de la Comuna llegaron hasta los contribuyentes de esta zona para reclamar el pago de impuestos.
Según los vecinos, lo escandaloso es que en papeles la calle figura como “pavimentada”, cuando en pleno año 2020 tienen un horrible camino de tierra colorada que en cada lluvia forma pozos de agua imposibles de transitar caminando ni a bordo de sus vehículos.
“Estamos todos furiosos y dicen que nadie va a pagar el impuesto”, a modo de manifestar un abierto repudio ante el nulo reflejo en obras de sus pagos de sus impuestos inmobiliarios.
