Ayudar a los niños a afrontar y tolerar frustraciones

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Enseñarles a enfrentar los altibajos de manera saludable es uno de los grandes desafíos que tienen los padres en la actualidad. Foto: Jill Wellington, Pixabay
Enseñarles a enfrentar los altibajos de manera saludable es uno de los grandes desafíos que tienen los padres en la actualidad. Foto: Jill Wellington, PixabayGENTILEZA

La tarea de ser padres es cada vez más difícil, sobre todo en estos tiempos de encierro y escolaridad virtual. Los padres tienen múltiples roles, lo cual sumado a una época de hiperinformación (muchas veces contradictoria) sobre la mejor manera de criar a sus hijos, genera dudas y confusión. Una de las habilidades más importantes que los niños deben desarrollar a temprana edad es la tolerancia a la frustración, de modo que puedan afrontar los altibajos de la vida de manera saludable.

Según la psicóloga María Celeste Airaldi, los padres se preocupan porque sus hijos desarrollen autonomía y habilidades para enfrentar las demandas de la vida cotidiana, sin saber que, en gran parte, el éxito en este cometido dependerá de las estrategias de crianza que empleen en el hogar. “Un ejemplo claro de errores en el estilo de crianza son los castigos físicos y los sermones, los cuales rara vez permiten solucionar problemas (más bien, los agravan o perpetúan). Sí, es cierto que los padres están cansados y emocionalmente afectados por el contexto actual, pero está científicamente comprobado que los castigos físicos no producen un cambio de comportamiento a largo plazo” manifiesta la profesional de la psicología.

Pero, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a “frustraciones”?

Las frustraciones pueden definirse como la respuesta natural, primaria y afectiva ante la percepción de un obstáculo. "Podemos decir entonces que nos frustramos cuando consideramos que nuestros objetivos o metas han sido impedidos o cuando percibimos diferencias entre nuestras expectativas y la realidad. Esto es especialmente común en los niños, pues como aún se encuentran en desarrollo de las capacidades neurológicas que permiten el control de impulsos y de las aptitudes cognitivas que favorecen el pensamiento racional, quieren “todo ya”, y cuando no lo logran, se frustran, se enojan y hacen berrinches".

La doctora afirma que consecuencias comunes de intolerancia a la frustración son la agresividad, el perfeccionismo, la procrastinación, el autoconcepto negativo, la ansiedad, los problemas de conducta y control de impulsos. Como la tolerancia a la frustración es un fenómeno complejo, son múltiples los factores que intervienen en su desarrollo, siendo algunos de ellos:

- Temperamento.

- Condicionamiento social

- Habilidades lingüísticas para expresión emocional

- Imitación de modelos de referencia.

Entrenar la tolerancia a la frustración

Según Airaldi, una de las maneras en que mejor se puede entrenar la tolerancia a la frustración es por medio de la imitación o modelado, es decir, “actuando como un modelo de conducta” para su hijo. En este punto, es importante destacar el papel de los pensamientos y los estilos de crianza en el desarrollo de la tolerancia a la frustración. Algunos de los puntos más importantes a considerar son:

- Identifique su propio “lenguaje interno” y promueva su modificación cuando sea necesario.

- Verifique el “lenguaje interno” de su hijo, y ayúdelo a cambiarlo.

- Evite ser el “padre permisivo”.

- Evite ser el “padre salvador”.

- Sea un padre “amable pero firme”.

“Cuando haya intentado estas recomendaciones y no haya logrado mejorías en su propia capacidad para tolerar frustraciones o en la de su hijo, busque ayuda profesional de un psicoterapeuta infantil capacitado, quien podrá orientarlo sobre la mejor manera de favorecer la salud mental dentro de su hogar. El abordaje más eficaz ante esta problemática es el cognitivo-conductual” finalizó la psicóloga.