“El cielo en la vereda, dibujado está, con espuma y papel de seda del jacaranda”, dice parte del poema y la canción de María Elena Walsh y Ramón “Palito” Ortega.
Es la música que se podría atribuir a lo que está aconteciendo a lo largo de varias avenidas de Asunción y alrededores, en los que se observa desde hace días un tono lila-azul violeta que corresponde justamente a la flor del árbol jacarandá (jacarandá mimosifolia o tarco). De acuerdo a los datos que registra el ingeniero agrónomo Germán González, existen siete especies de jacarandá, cuya floración se da dos veces al año y es más duradera que el lapacho.
En cuanto a su clasificación, señala que persisten el jacarandá caroba (mayormente en amambay); el jacarandá cuspidifolia (que florece en Alto Paraná, Alto Paraguay, Amambay, Central, Concepción, Cordillera, Guairá, Paraguarí, Presidente Hayes); el jacarandá decurrens o enana (que estalla más en Amambay, Canindeyú); el jacarandá micrantha (que se acentúa en Alto Paraná, Canindeyú, Guairá, Itapúa, Paraguarí); el jacarandá mimosifolia (que sobresale en Alto Paraguay y Cordillera); el jacarandá mutabilis (de zona del Amambay) y el jacarandá puberula (más en Alto Paraná, Amambay y Guairá).
Son árboles recomendados para plantaciones alineadas, especialmente para veredas. Florecen también en Brasil, Uruguay, Argentina y Bolivia.
Por otra parte, en Paraguay se tiene una leyenda urbana que dice que estos árboles fueron plantados en determinadas avenidas por un intendente liberal para que florecieran cada 18 de octubre.
