Dinero salía de cuentas de Luqueño así como llegaba y en apenas días

El Sportivo Luqueño fue convertido en un pasamanos de dinero por la dirigencia leal al clan González Daher. Montos millonarios que llegaban por pases de jugadores que nunca integraron el club eran reenviados en cuestión de días. Una auditoría reveló que había gastos declarados que no contaban con respaldo alguno.

Una auditoría solicitada por la mismísima comisión directiva reveló un millonario faltante en las arcas del club.
Una auditoría solicitada por la mismísima comisión directiva reveló un millonario faltante en las arcas del club.Archivo, ABC Color

Así como llegaba, el dinero desaparecía de las cuentas bancarias del Sportivo Luqueño. Así lo revelan extractos a los que tuvo acceso ABC Color y que están en poder del Ministerio Público desde hace ya más de un año.

Transferencias millonarias

El 3 de enero de 2019, el Bologna FC de Italia realizó dos transferencias por más de US$ 1.500.000 a la cuenta en dólares que el Sportivo Luqueño posee en un banco de plaza local.

De acuerdo a los documentos que acompañan una denuncia por supuesto lavado de dinero contra la actual dirigencia auriazul, el club posee dos cuentas bancarias: una en dólares y otra en guaraníes. Habitualmente realizaba transferencias entre ambas cuentas.

Apenas días después, el dinero que había llegado desde Italia comenzó a desaparecer de las cuentas de Luqueño.

El 21 de enero de 2019, el extracto bancario muestra que el club realizó una transferencia de US$ 220.000. Tres días después, el 24 de enero, volvió a realizar una transferencia de US$ 449.332.

Sin embargo, el dinero no ingresó a la cuenta en guaraníes del club. De hecho, los documentos demuestran que en esas fechas no hubo acreditación alguna en esa cuenta.

Un informe técnico emitido por la Seprelad señala que la segunda transferencia tuvo como destinataria una casa de bolsa, no identificada en el documento, que tenía entre sus clientes a la firma británica One Management, propiedad del empresario brasileño radicado en Uruguay Francisco “Paco” Casal.

Documentos oficiales a los que tuvo acceso nuestro diario y que se encuentran en poder de la Fiscalía, revelaron que la firma de Casal habría sido la beneficiaria real de transferencias realizadas por el Sportivo Luqueño y que tenían como centro a jugadores que figuraban en los papeles como atletas del club, pero que nunca pasaron siquiera por un entrenamiento en el mismo.

De acuerdo con el informe, dos jugadores uruguayos firmaron un “contrato” con Luqueño el 3 de julio de 2017. Ese mismo día, el entonces presidente del club auriazul, Walter Gustavo Benítez, firmó un contrato de cesión de derechos con la empresa ONE MANAGEMENT & MEDIA LLP, firma que declaraba domicilio en Londres, Reino Unido.

One Management es propiedad del empresario brasileño (país donde nació) Francisco “Paco” Casal, quien lleva décadas asentado en Uruguay.

Luqueño, a través de Benítez, entregó la totalidad de sus derechos económicos a la empresa de Casal.

El Bologna transfirió a Sportivo Luqueño por un valor total de 2.499.762 euros entre agosto de 2018 y abril de 2019. La institución auriazul transfirió a una casa de bolsa en Asunción un total de 1.473.389 dólares entre octubre de 2018 y abril del año pasado.

Esa casa de bolsa tenía como cliente a la firma de Casal.

En el mundo del fútbol esto se conoce como triangulación. El diario La Nación de Argentina los describe como “maniobras en las que se inscriben jugadores en un club para que luego pasen a otros y así evadir, entre otros gastos, cargas tributarias”.

Gastos sin justificar

En esa misma época, jugadores del Sportivo Luqueño se manifestaron pidiendo el pago de meses de salarios atrasados.

Es la misma época en la que una auditoría solicitada por la mismísima comisión directiva reveló un millonario faltante en las arcas del club. El auditor detectó que no existían comprobantes legales por más de G. 5.501 millones en concepto de premios pagados y sueldos de jugadores.

Los movimientos se realizaron durante los años en los que Walter Gustavo Benítez era presidente del Sportivo Luqueño, el mismo que en 2018 firmó una nota pidiendo que el Senado no expulsara al colorado cartista Óscar González Daher, hermano del expresidente del club, Ramón, ahora imputado y preso por lavado de dinero y usura.

El también imputado Fernando González Karjallo, hijo de Ramón y sobrino del citado exsenador, era síndico del club en esos días. El actual presidente de Luqueño, Celso Cáceres, era entonces tesorero de la entidad.

juan.lezcano@abc.com.py