La deuda asfixia a la nación y los caudillos de campesinos se quedan con dinero público, sin rendición de cuentas

La Cámara de diputados aprobó el proyecto de ley que concede US$ 25 millones para programas de asistencia a pequeños productores de la agricultura familiar campesina, y el texto vuelve al Senado. La solicitud de los campesinos piqueteros fue aceptada, sin embargo, expertos en economía como Víctor Pavón llama a la reflexión y opina que debe haber rendición de cuentas.

Jorge Galeano, campesino vip
Jorge Galeano, campesino vipABC COLOR

El abogado y economista Víctor Pavón intenta abrir los ojos a la población y al ministro de Hacienda, Llamosas, para comprender que el endeudamiento generado por una liberación del dinero público a sectores de dudosa legitimidad, como los que ocupan hoy el centro de Asunción, no hará más que incrementar la deuda del país.

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Pavón inició sus declaraciones con una preocupación. “Es inadmisible que se cierren las calles y no haya rendición de cuentas, de tantos montos de multimillonarias sumas de dinero que no se saben dónde fueron a parar, no existe transparencia. Y uno viendo a esta gente en la calle se percata que ahí no están los verdaderos pobres, los verdaderos pobres, los menesterosos de este país están muchas veces vendiendo baratijas, dulce de leche, por la calle tratando de llevarse el pan a sus casas”.

Líderes de dudosa legitimidad impulsan movimientos en el microcentro de Asunción violando el derecho de terceros de transitar libremente. Y en este punto Pavón inserta un tema clave: el populismo y el endeudamiento.

“El populismo es básicamente una política en la cual un gobierno determinado trata de congraciarse con ciertas causas populares, y el endeudamiento es la vía o la herramienta para llevar a cabo el acercamiento con esas clases populares. ¿Cómo es el proceso del populismo y el endeudamiento que se ha visto en muchos países? Y en particular este es el camino que el Paraguay no tiene que recorrer, recordemos que Paraguay ya hoy en día está prácticamente en la tercera parte del producto interno bruto. Ojalá no se cumpla, pero el ministro Llamosas muy pronto va a salir a decir que no existe realmente un tope del 30%, del que hoy se está hablando del endeudamiento con relación al producto interno bruto. Sino que luego de los estudios va a llegar al 40 y puede ser el 50%. La verdad es que el endeudamiento tiene mucho que ver con las partidas de dinero que se llevan estos sectores que están violentando el derecho de tránsito, que hoy estamos teniendo en el centro”, insistió.

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No hay transparencia

Eleconomista manifestó que “primero surge una suerte de descontento popular, un descontento que puede ser artificial o natural. El descontento deviene cuando no se respetan las instituciones, obviamente no se dan los resguardos a la propiedad, y el ahorro y la inversión no vienen y no se crean en nuestro país”.

Y agregó que luego del descontento popular viene la respuesta. “Como no existen ya ingresos genuinos para solventar estas partidas presupuestarias, es decir los contribuyentes no pueden seguir pagando más de lo que ya están pagando. Y de paso solamente 600 mil personas son las que pagan finalmente. Viene lo que se denomina las políticas de endeudamiento, que aspiran a tener un programa de redistribución de la riqueza, del dinero”.

Y el tercer aspecto que nombró el economista es “que ya es muy peligroso que teniendo el descontento, teniendo la política de endeudamiento en pleno auge viene la caída o restricciones a las finanzas sanas. Se empiezan a violar sistemáticamente, y continuamente el déficit fiscal, todo tipo de rendición de cuentas y transparencia, y desde luego, se empieza a violar el respeto a los ciudadanos contribuyentes. Entonces, el endeudamiento que antes era del 30% como ahora probablemente el año que viene va a ser del 40%. Es un proceso de descontento, respuesta de redistribución del dinero para seguir nomás en lo mismo, sin hacer ninguna reforma”.

Más adelante, prosiguió, “y la tercera etapa consiste en ir eliminando todas las barreras de la economía sana o de las finanzas sanas que nos llevan a una situación muy peligrosa, la de los probables líderes populistas que van a aparecer en el escenario político muy pronto, que en realidad no son líderes, sino caudillos. Lo que van a hacer es torpedear directamente sobre los intereses de los contribuyentes diciéndoles que ellos son los culpables por no contribuir más, por no pagar más impuestos. Que el impuesto a la renta personal no puede ser luego el 10%, que debería ser el 15%. Que la gente no debería pagar el iva al 10% sino que debería ser 14%. En consecuencia, tenemos que la política de endeudamiento solivianta, incrementa, incentiva el populismo porque no hay límite alguno. Puede ser el 30% del producto interno bruto el endeudamiento y después puede ser el 40 y ahí viene un problema”, alertó.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

El experto se preguntó, “¿cómo hacemos para nuevamente volver a las finanzas sanas, porque si no hay liderazgo, y las ideas son equivocadas como lamentablemente ahora estamos viendo en el ministerio de Hacienda, que es nomás seguir con el endeudamiento, pues entonces la cuestión se pone realmente de castaño a oscuro”.

Una economía familiar comparada a la economía macro

Una economía familiar si comparamos con una economía macro, el endeudamiento en sí mismo no es malo, el punto es cuando ya se nos desborda nuestra capacidad real de pago. Quizás no pueda comprar al contado una casa, entonces tengo que recurrir a un endeudamiento porque es una inversión, y esta bien. Recurro a mi inversión y hasta ahí puedo pagar. Pero resulta que después compro un auto 0, y un poco más para comprar un terreno. Pero al final como está ocurriendo con este tema de los campesinos no termino comprando el terreno, esto que iba a ser para la inversión en terreno termino gastando en consumo, en fiestas de fin de semana, y en otros rubros. Yo no sé cómo se esfumó mi dinero, pero la deuda ya está tomada. Yo voy a tener que pagar finalmente. Entonces, lo que ocurre con el endeudamiento público es que llegamos a un tope, a un límite en que no estamos incentivando el ahorro, o no estamos incentivando el mayor ingreso a través de una mayor evasión fiscal, y que a través de ambos podamos tener mayores recursos para poder invertir. Sino directamente lo más cómodo de endeudar a las próximas generaciones y el riesgo es hasta dónde vamos, y en qué momento se cierra esa canilla.

“Para toda persona que se precia de ser prudente y sobre todo respetuosa de una sociedad libre, que quiera vivir en libertad en una república, la palabra ahorro es importante. El ahorro como todos sabemos en términos económicos es sencillamente la abstención del consumo presente para diferirlo hacia el futuro. Yo dejo de consumir algo ahora para destinarlo hacia el futuro, así básicamente se va formando el ahorro, en mayor o menor cuantía. Pero el endeudamiento y estas sumas de dinero que probablemente se van a aprobar, ojalá que no, ojalá que nuestros legisladores no den pie al populismo y la extorsión”, reflexionó.

El proceso se comprende mejor cuando se entiende que el ahorro no se pueda dar cuando hay endeudamiento. “El ahorro no puede darse porque el dinero se destina al pago del endeudamiento, se vuelve de una manera tan importante que el ciudadano, una sociedad determinada no tiene posibilidad alguna de crear el ahorro interno, que es la base de la inversión”.

No tenemos que endeudarnos

“Yo personalmente creo que nosotros no tenemos que endeudarnos más, porque las obras públicas hoy en día y gracias a los avances a nivel mundial ya no resultan de seguir sacándole dinero a toda la población para hacer una ruta”, ejemplificó Pavón y agregó, “se hacen a través de concesiones directas en las que se le otorga en una licitación internacional a una empresa para llevar adelante una actividad, por ejemplo, una ruta o un puente. Ahora bien ¿cuál es el problema? El populismo implica congraciarse con las clases populares, que no necesariamente son los sectores más vulnerables. Son personas como las que están ahora en el centro, que lo único que buscan es seguir viviendo a costa de las personas realmente necesitadas de este país, que ahora están vendiendo en las calles para llevar a sus hogares el pan”, aseguró.

Un barril sin fondo

El conocedor de la economía dijo que el endeudamiento es un dinero que se está tirando a un barril sin fondo, significa que el gobierno que está ahora y sobre todo el próximo gobierno va a empezar a vivir de nuevos empréstitos. “Y ahí sinceramente nos vamos no a la B, sino a la C, como le ocurrió a la Argentina. Los responsables de la dilapidación del dinero público, el dinero de la gente son las autoridades, porque no es posible que el otorgamiento de dinero se haga sin ningún tipo de control ni rendición de cuentas”.

Apuntó que no se le puede dar un guaraní a un sector determinado con cargo al contribuyente sin que se tenga una rendición de cuenta transparente. “Nosotros nos estamos yendo a un programa de endeudamiento que lamentablemente va a hacer que los impuestos y la inflación empiecen a aparecer como las únicas alternativas. Cuando la realidad del problema de fondo está en no seguir endeudándonos, no seguir despilfarrando el dinero que ahora se le otorga a ciertos sectores como los que ahora están en el centro, violando el derecho de terceros, sin ningún tipo de transparencia y rendición de cuentas. Hay que acabar con esto señores, por sobre todas las cosas, porque aquí está en juego el futuro de nuestro país”, finalizó.

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