Juliano Pereira, se encontraba cumpliendo su pena en régimen semiabierto en el Centro Penal Agroindustrial Gameleira, ubicado en las afueras de la ciudad de Campo Grande, capital del Estado de Mato Grosso do Sul, Brasil, a unos 327 kilómetros de Pedro Juan Caballero. Al salir del reclusorio fue sorprendido por un solitario sicario vestido de negro en una moto roja, quien sin mediar palabras efectuó una docena de disparos que acabaron con la vida de Pereira.
Personal de Pericia de la Policía Civil brasileña hallaron varios casquillos de proyectil 9 mm y punto 40. Los demás internos, que también salían en ese momento filmaron el cuerpo y celebraron la ejecución. “Maldito opresor, vete al infierno, infierno”, “maldito imbécil” son algunas de las frases que se escuchan en la grabación que se viralizó en las redes sociales.
En 2017, Juliano Pereira fue sindicado como el principal sospechoso de la ejecución de su expareja Fabiana Aguayo Báez, (23) y de su hermana Adriana Aguayo Báez (28). Las mismas fueron llevadas a la fuerza del interior de una vivienda ubicada en el barrio Santa Teresa de Pedro Juan Caballero y posteriormente halladas decapitadas. Los cuerpos, carbonizados estaban en una camioneta Ford Ranger y las cabezas fueron arrojadas a 400 metros del lugar en donde fueron quemados los cadáveres.

La disputa por el mando de “negocios” relacionados con el narcotráfico habría motivado el crimen. En ese momento, según informe de la Policía, las investigaciones señalaron que Fabiana había “tomado las riendas” de las negociaciones, previamente realizadas por su esposo, que terminaron molestando a Juliano, quien se encontraba recluido en el Penal de Máxima Seguridad Jair Ferreira de Carvalho de Ponta Porã.
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