Emilio Recalde, de la Asociación Seguridad en las Rutas (SER), se explayó sobre la otra epidemia, la epidemia silenciosa como se le llamaba a los terribles accidentes de tránsito, tan comunes en Paraguay. Las fiestas de fin de año generan una presión en nuestros pensamientos y las reuniones sociales se producen, aún en plena pandemia, lastimosamente. Es el momento de bajar la pelota y mirar a nivel país, es impresionante la cantidad de accidentes automovilísticos y el número de víctimas que ocupan camas de terapia. Por eso decimos “la otra pandemia”.
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Recalde rememora que “nosotros tenemos 20 años, que cumplimos en agosto pasado, con Seguridad en las rutas, y veníamos advirtiendo ya sobre este problema en salud pública, a nivel mundial con víctimas que se lamentan, familias destrozadas, personas fallecidas y que tenían toda una vida por delante. Jóvenes, personas sanas que quedan con secuelas de por vida, es alarmante; la gente no quiere tomar consciencia”.
Si bien hay enfermedades que le llevan la delantera a los accidentes viales, según Recalde, como el cáncer y diabetes, los siniestros ruteros ocupan el quinto o sexto lugar como causa de muerte.
“Son personas jóvenes entre 15 y 39 años que nos dejan todos los años, prácticamente es la primera causa de muerte en ese rango de edad. Y es una pandemia porque hace años que estamos ya sobrepasando los límites de otros países. Ya no hay un patrón estadístico en cuanto a decir por ejemplo, que de septiembre a febrero hay un incremento de siniestros viales, muertos a causa de estos hechos. Ahora ocurre prácticamente todo el año”, reflexionó.
Año atípico y las cifras no se detienen
Este año atípico por la pandemia de coronavirus tampoco es una excepción en cuanto a los números que se reportan. “Ahora en un fin de semana hay cinco a seis muertos –en carretera-, lastimosamente. En nuestro país ya es una costumbre, parece que es de todos los días. Pero cuando te toca como el coronavirus ahí se sufre realmente”, acotó.
La inconciencia de la gente que comparte bebidas espirituosas y luego sale a las calles al mando de un volante es una situación repetida para muchas familias. Sin embargo, al cuidar la vida tenemos que cambiar. Si consumimos alcohol designaremos a otra persona o nos quedarnos en casa. Otro factor consiste en respetar las indicaciones en sectores urbanos y rurales donde hay también rutas”.
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La velocidad, un agravante
Más adelante Recalde abarcó otros puntos: “la velocidad incide en las consecuencias, en la gravedad cuando hablamos de víctimas, con respecto a reaccionar a tiempo, estar en buenas condiciones, no estar cansado, fatigado, alcoholizado cuando maneja. Si va a alta velocidad y e intenta frenar, o se adelanta indebidamente no puede retomar su carril, tiene que pasar al carril contrario, para evitar un accidente de frente ya es tarde”.
“Cuando ocurre un choque el cinturón no te sujeta lo suficiente al correr a más de 100 km, o 120 km te provoca lesiones, o te puede causar daños internos. La alta velocidad y el impacto pueden romper el casco, no se protege el cerebro, la alta velocidad determina las consecuencias más graves. Es cuando leemos en los diarios o vemos en televisión que “la persona salió despedida y las lesiones que tuvo al caer al pavimento le produjeron la muerte”, sostuvo.
Y agregó que la velocidad no permite reaccionar a tiempo, frenar a tiempo. Hoy se comprueba que hay muchos atropellamientos, ha subido el índice de atropellados; un impacto final por alta velocidad arroja a la persona varios metros, impacta contra una columna o la cabeza contra el cordón de la vereda, contra una muralla y muere.
El alcohol y las estadísticas
Recalde aclaro que Seguridad en las rutas solamente recopila los datos que tiene el observatorio vial, la policía nacional, el ministerio de salud, son las fuentes. “Con relación al alcohol no existe una estadística valedera, hay un supuesto por las noticias por lo que se encontró en el vehículo, aliento etílico, estudio de alcotest, pero si uno le pregunta a los intervinientes el alcohol esta presente siempre. Esta ahí junto a otras causas, las personas no usan cinturón de seguridad, pero lastimosamente no hay estadísticas, es una falencia.
Los motociclistas, un peligro público
“En los últimos años según los datos de la policía nacional y salud publica el 75% de los fallecidos corresponde a usuarios vulnerables, ya no son conductores de vehículos de carrocería cerrada, camionetas altas. El 53% en adelante y ya casi 95 % en un fin de semana, en los últimos años, son motociclistas”.
Otro alarmante número se dispara, peatones atropellados en las rutas, en las calles de ciudades en todo el país. “Son el 21% de los fallecidos, y se suman al 75% que mencioné. El 25% son acompañantes”.

Según recuerda el representarn de SER enel 2019 en emergencias médicas se decía que fallecieron 159 motociclistas de un total de 209 que fueron asistidos y llegaron al Hospital del trauma. “Es un 70 a 80%, y el 49% la mitad de de ellos estaba sin casco. Ahora cada fin de semana reciben a pacientes accidentados y no es por otras cuestiones como homicidios y suicidios, sino homicidios en accidentes de tránsito, como le llama la policía”.
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Para reducir estos números
El líder de la asociación preocupada por los accidentes da cuenta de que insisten con la educación vial desde niños. “En el 2013 se incorporó como materia escolar, se comenzó al revés en los últimos años de la media y se llegó hasta el primer grado. Lo que generará conciencia a largo plazo. Ahora estamos lo que vemos es la inconciencia, la gente compra una motocicleta, se le da un casco pero no tiene la herramienta educativa suficiente para conducir, el aprendizaje correcto, eso faltaría, y la educación vial con las funciones”, subrayó.
Prosiguió con los consejos: “Hay que invertir más en controles, hacer las barrera de alcotest e infracciones. La gente dice que se le va a tocar el bolsillo porque los policías hacen su aguinaldo, porque llega fin de año. Pero es necesario controlar porque esa persona que no es controlada es la que puede cometer un hecho mucho más grave, por eso se le esta parando en una barrera, no es por pura mala suerte, azar nomás o porque se le quiere quitar plata, sino que la ley esta para ser cumplida, y tiene sanciones monetarias”, afirmó.
Denuncie al infractor
El ciudadano debe denunciar a la persona que comete infracciones. Recalde ejemplificó que “un motociclista que pasa un semáforo en rojo porque quiere entregar rápido su producto, un delivery, es un mal ejemplo. Sube a la vereda, va de contramano, esas mínimas infracciones pueden convertirse en graves, el inconsciente en lo mínimo puede causar una muerte, pasar un alto en áreas metropolitanas, y estar expuesto a ser arrollado. Hay cámaras que dan cuenta de la inconsciencia de motociclistas y automovilistas”.
El parque automotor en nuestro país es grande, estamos saturados, “y al salir de la cuarentena, la gente va a estar ansiosa, a lo mejor va a perder la cabeza, estará agresiva, y lastimosamente va a entrar en algún tipo de siniestro y eso querríamos evitar. Se logra con educación y consciencia”.
Aumentar la conciencia ciudadana es una cultura que se tiene que instalar con leyes, se va creando esa consciencia de que la gente se salva al usar el cinturón de seguridad, el casco. También refirió que algunos aprenden de la desgracia de los demás. “Vemos que algunos jóvenes son conscientes y agradecen esas charlas que les damos. Serán multiplicadores en su medio con sus familias. Eso es lo que buscamos con campañas a través de medios de comunicación, charlas de sensibilización, un complemento de la educación vial que ya se instaló. La ley nacional de tránsito que ya esta vigente, y a través de esa ley el cumplimiento y aplicación de las sanciones”, señaló.
La cultura vial
Recalde también habló de que si algún factor no se cumple, la seguridad vial no se va a poder instalar en nuestro país, esa cultura vial que incide en la conducta de ese padre de familia, en el niño pequeño que va a formar una familia después, y puede o no tomar el ejemplo, puede ser consciente o no.
Si toma, no maneje
Turnarse o contratar taxi u otros transportes alternativos cuando uno esta alcoholizado es tener consciencia que se crea en el grupo familiar y social.
Sigue vigente la campaña “cuidando mi vida uso tapabocas y cinturón de seguridad”, porque hay dos pandemias que tenemos que combatir.
Veamos la situación con perspectiva
En el 2017 una encuesta sobre el comportamiento de los usuarios en tránsito llevada adelante por el Touring automóvil Club Paraguayo, la Federación Internacional del automóvil (FIA) y la Agencia Nacional de Tránsito y Seguridad vial evidenció que un 30% de los encuestados manejaba alcoholizado.
El doctor Agustín Saldívar, director del Hospital del Trauma clamó por la prevención de accidentes de tránsito, ya que en los últimos dos días 54 personas fueron víctimas de accidentes de tránsito, y el 70% de ellas estaba alcoholizado.
