La navegación trae la paz y prosperidad en el mundo

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Tadeo González Nava, autor del libro “El Secreto del Navegante”, lanzado recientemente.
Tadeo González Nava, autor del libro “El Secreto del Navegante”, lanzado recientemente.Archivo, ABC Color

Tadeo González Nava es un químico de 43 años, un apasionado de la navegación desde que a los 10 años cayó en sus manos “Moby Dick”, de Melville. Acaba de lanzar la novela “El Secreto del Navegante”, una ficción que se ubica en el 1000 antes de Cristo donde describe el lenguaje milenario codificado de los marinos a quienes atribuye haber acercado los mundos llevando la paz y el progreso a través del intercambio y el comercio. En esta entrevista reflexiona sobre esta riqueza mal explotada de nuestro país como es la navegación fluvial.

–¿De qué se trata “El Secreto del Navegante”?

–Es una novela de ficción histórica. Nace de una pregunta. De cómo los hombres se arrojaron a conquistar el mar, las herramientas que usaron para hacerlo y tener éxito. En el libro se desarrolla todo lo que implica navegar, que no solo es arrojarse al agua y flotar. Es sobre todo mantenerse y guiarse porque el agua no deja huellas. No hay puntos de referencia...

–Salvo las estrellas...

–Claro. Fue una de las primeras genialidades inventadas por el hombre. Flotar y marcar un rumbo guiándose por las estrellas. Ellos mapearon las estrellas. Hay abundante literatura que describen a los navegantes como personas muy especiales con sus propios códigos. Habrá que desenterrar todavía muchos secretos que quedaron como leyendas, que quedaron enterradas con las guerras y civilizaciones que desaparecieron. A los fenicios se atribuye la invención de la navegación moderna que no ha cambiado casi nada. En todo caso, se le agregó fuerza, motor, tecnología pero lo básico de aquella época se mantiene...

–De qué época...

–Estamos hablando de hace 3000 años. Se mantienen palabras como babor, estribor, fijar rumbo, los grados, los nudos. Inclusive para la exploración espacial se utilizan los mismos principios básicos de los primeros navegantes a los que los griegos llamaban fenicios.

–¿De dónde sacó tantos datos técnicos para su obra?

–Leí bastante sobre navegación desde que era niño en Caazapá donde mi padre era muy aficionado a la lectura. A los 10 años ya leí “Moby Dick”. Me impactó mucho Ron Wyatt (1933-1999), que fue como el Tesla de la arqueología (demostró que varios relatos bíblicos existieron). Mucho me basé en la narración novelística en “El Capitán Altriste” de (Arturo) Pérez Reverte.

–El periodista español...

–Periodista y escritor. El fue un corresponsal de guerra mucho tiempo. El vuelca sus ideales, sus frustraciones de la vida en el Capitán. Se descarga. En mi caso este trabajo tiene más secretos. Está escrito en capas, en niveles. Leyendo la primera vez uno entiende solo la historia. Al releer pasa algo misterioso en nuestro cerebro. Se entienden esos mensajes subliminales que deja el autor con toda intención. Hay códigos, palabras que llaman a una reflexión un poco más profunda. Son mensajes en capas. Es como el lenguaje de los navegantes que tienen su código. Son como las parábolas. Se cuenta otra cosa pero igual es entretenida leyendo como historia...

–Hojeando vimos que habla de un rey y su hijo...

–El Rey en realidad es el personaje central. En el primer capítulo muere y le deja el Reino a su hijo predilecto que es el verdadero personaje de la historia y que con su sabiduría lleva al mundo a una época de paz sin precedentes, sin guerras. Es un relato que se sitúa en el año 1000 antes de Cristo, hace 3000 años. Los investigadores en general están de acuerdo en que después de desaparecer ciertas civilizaciones hubo un período inexplicable de paz, sin guerras, sin invasiones donde se acumularon inventos grandiosos.

–Por ejemplo...

–En esa época aparecieron la escritura de los griegos, la matemática, la astronomía, navegación, química, arquitectura, física, la poesía, la música (todos los instrumentos musicales excepto el saxofón que se inventó en el siglo XIX), la gastronomía, el uso de las especias en la comida, los procesos culinarios... Fue un avance impresionante en un período de 300 años.

–Qué personajes de la historia eran de esa época...

–En el año 1000 antes de Cristo no hay registros de ningún personaje griego. Todo era mitología. Lo que sí hay son registros bíblicos de que en esa época vivió David y reinó su hijo Salomón. Sócrates, Platón, Aristóteles son de los 600 y 700 antes de Cristo. Herodoto fue el que relató el encuentro de las naves y los pueblos del mar, es decir, los fenicios. El atribuye la creación de la navegación a una civilización perdida llamada Atlántida. Algo tuvo que haber habido en lo cual se basó. Luego se exageró, se convirtió en leyenda. Las leyendas tienen su parte verosímil. Ya se encontraron restos de civilizaciones parecidas a la Atlántida que no eran así precisamente como relataron los griegos. Fueron personas reales, humanas, frágiles, falibles como cualquiera pero tenían conocimientos que superaban a los demás. Fueron los primeros que se animaron a enseñar, a compartirlos. Esos pueblos del mar son los que compartieron su estrategia de comercio como alternativa a esas guerras ridículas. En vez de guerra hacían alianzas. Eso llevó a ese período de Gran Paz de 300 años. En vez de pelear compartieron. En vez de guerrear intercambiaron. Con el comercio vino el progreso.

–Hasta hoy se mira el firmamento. La semana pasada todo el mundo estaba pendiente de la Estrella de Belén que apareció después de 800 años.

–Sigue siendo un misterio. Es la conjunción de Júpiter y Saturno. Juntos producen un brillo extraordinario. Cuando se alinean se observa algo hermoso. Ese es “El secreto del Navegante”. Los seres humanos cuando nos unimos logramos cosas extraordinarias como hicieron aquellos navegantes. Ellos podían predecir no solamente el rumbo de una estrella o una constelación. Podían predecir eclipses, la aparición de conjunciones, de alineaciones. Hoy día la NASA se pregunta cómo podían ellos hacer eso sin telescopios, sin tecnologías, aparentemente sin computadoras. Pero tenían una, el llamado Mecanismo de Antiquitera. Le daban el uso como navegador. En esa lógica se basa la computadora como conocemos hoy: la programación, la computación, la previsión de líneas astronómicas, duración del día, la noche, el tiempo del invierno, del verano. Usaban limas, cinceles, cobre, madera como herramientas. La edad de hierro comenzó con ellos. El paso de la edad de bronce a la edad de hierro fue un salto tecnológico fundamental. Los navegantes contribuyeron de gran manera. Por primera vez los inventos se usaron para la paz y no para la guerra. Fue un período de 250 a 300 años. Había coaliciones entre los egipcios, los eteos con los ititas, los soritas, los babilonios, los griegos, los etruscos. Los pueblos del Medio Oriente...

–Cómo entra a tallar ahí la religión que era parte intrínseca de esos pueblos...

–Ellos no hacían sus cosas por sus dioses. Lo hicieron por acuerdos, por sentido común. Así intercambiaron comida, oro, plata, metales y especias, básicamente lo mismo que hoy se comercia, lo que tiene más valor para cada uno.

–La religión es lo que les daba coraje para enfrentar la adversidad...

–Cada uno mantuvo su Dios para sí mismo. Era imposible ponerse de acuerdo. Cada uno mantuvo su Dios y prefirieron ponerse de acuerdo en el tema estratégico. Los marineros superaron la barrera del idioma con códigos que solo ellos entienden. Por eso, con los siglos conformaron una gran fraternidad de navegantes comerciantes que se mantuvo más o menos hasta Colón en que se degeneró todo.

–En qué sentido...

–Claro, porque los navegantes ya tenían un pacto de neutralidad y como una sociedad secreta entre ellos. Se comunicaban en fenicio pero en sus respectivas tripulaciones hablaban su idioma. Con los cismas entre los reinos, con las divisiones, muchos conocimientos se incriptaron y quedaron como dispersos después de esos 250, 300 años de prosperidad.

–¿Usted fue marino?

–No pero siempre me gustó la Marina...

–Cómo se imagina la Marina paraguaya hoy, teniendo ríos inmensos como el Paraguay y Paraná, teniendo nuestro país la tercera flota de río más grande del mundo...

–En movimiento de carga a veces estamos en el segundo puesto. Nuestra debilidad es que no se le da el lugar estratégico que merecen nuestros recursos hídricos. Mal utilizamos un poco esa riqueza. Tenemos que apostar más al comercio fluvial, a la generación de empleo en el área de astilleros, en personal de navegación. Lo que no tenemos son barcos de ultramar como teníamos antes con la Flota Mercante del Estado...

–Se redujo a nada...

–Ni nos imaginamos lo que nos estamos perdiendo. La navegación nunca dejó de tener importancia en el comercio mundial. Al contrario, ha crecido. China tiene la flota de comercio naval más grande del mundo. Es la que domina los mares. Estados Unidos en segundo lugar...

–Hablamos de conjunción de estrellas, aquí tenemos una conjunción de ríos...

–Para poder aprovechar, todo eso está plasmado en mi libro. Lo principal es adonde apuntamos, adonde vamos, por qué ruta vamos, cuánto precio le ponemos. El comerciante gana por eso. Transporta centenares, miles de kilómetros mercaderías que en su lugar de origen no valen nada o valen poco y depositan en el otro puerto donde vale mucho. Lo que le sobra a uno le falta al otro. Movilizar esos bienes es algo vital para la vida. Lo que inventaron hace 3000 años, el comercio justo, equitativo y ágil, no solamente salva del hambre a sociedades enteras sino trae paz y prosperidad.

–Hasta los buques de pasajeros terminaron en el Paraguay. Antes había hasta barcos de paseo al pantanal...

–Nuestras autoridades se equivocaron al ignorar este medio de locomoción. Por decisiones mal tomadas ya no tenemos ni las vías del tren, habiendo sido el Paraguay uno de los primeros países del mundo en tener el transporte por ferrocarril y barcos a vapor que salían del puerto e iban hasta Londres, Liverpool o los puertos franceses. No se sopesó el costo-beneficio. En la esfera militar, nadie puede desconocer lo valioso que fueron los barcos que llevaron suministros para los combatientes del Chaco. En la Guerra del 70 lo mismo. Están los vestigios de la grandeza de la Marina paraguaya en Vapor Cue. Son barcos impresionantes, testimonios de la grandeza de los hombres que apostaron a potenciar nuestra riqueza fluvial. Tenemos dos ríos comparables al Misisipi. En China hay un río para 1.400 millones de personas. Nosotros tenemos tres ríos navegables en todo tiempo para solo 7 millones. En realidad somos superricos, y eso sin contar las aguas subterráneas. Tenemos casi todo un océano debajo de nosotros. Por el agua tiene que comenzar la estrategia de Gobierno. La inversión en flotas navieras se paga sola.

–Hicieron un experimento de traer pasajeros desde Villa Hayes pero se acabó enseguida. No funcionó parece...

–No es que no reditúa. Deben haber otros intereses ahí. No existe una visión de lo que se hace en los países que progresan. La ecuación, la matemática no cierra si no se plantea el problema como es.

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