El exsenador Miguel Abdón Saguier planteó como uno de los puntos de consenso el compromiso de modificar sustancialmente la matriz energética de Paraguay. “Esa matriz energética en la que el 46% de la energía que utilizamos proviene de biomasa, y solamente un 16% es electricidad, nos ata al subdesarrollo y al atraso que debemos superar”, señaló.
Saguier expuso también la necesidad de valorizar el principio de soberanía, que en el derecho internacional moderno no solo tiene una función política y jurídica, sino también económica. “La importancia de la soberanía viene ya de la carta constitutiva de las Naciones Unidas, que se sustenta sobre el principio de la igualdad soberana de todos sus miembros”, recalcó.
A su turno, el secretario ejecutivo de la Conferencia Episcopal Paraguaya, Roque Acosta, esbozó los puntos principales contenidos en la reciente carta pastoral de los obispos del Paraguay, denominada “Itaipú, una oportunidad de diálogo y concertación social para el bien común”. El mensaje de los líderes de la Iglesia Católica señala a Itaipú como uno de los principales patrimonios del Paraguay y aboga por encaminar los consensos que sean beneficiosos en el marco de la revisión del Anexo C del Tratado.
El exdirector paraguayo de la Itaipú Binacional, James Spalding, indicó que el Paraguay cuenta con una hoja de ruta, que es la Política Energética Paraguay 2040, así como el Plan Maestro de la ANDE 2016-2025. Llevar adelante este plan requiere una inversión aproximada de US$ 7.000 millones a lo largo de 10 años, incluyendo nuevas fuentes de generación, apuntó. Dijo que “esos recursos tienen que salir de algún lado”.
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