En el Hospital de Lambaré, en la zona del pabellón de contingencia, área COVID, donde se encuentran internados pacientes en terapia intermedia e intensiva, están ocupadas las 16 camas disponibles.
Esposas abnegadas y luchadoras se mantienen fuera del hospital, atentas al pedido de los médicos. Un dato que nos comentó Francisca Armoa, familiar de un paciente internado en terapia, es que los familiares no pernoctan allí, no duermen en ese lugar, sino que regresan a sus casas. En su caso, llega a las 4:00, se queda hasta las 23:00 y vuelve al día siguiente.
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“Estoy al pie del cañón, no nos piden quedarnos aquí. A última hora de la noche te vas y preguntás si necesitan algo y nos dicen qué requieren para la noche. También tienen nuestro número y nos llaman. Mi casa no es lejos, queda a 20 minutos”, relató.
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Según esta mujer, “las compras de medicamentos sobrepasan a veces G. 1.000.000 y otras llegan a G. 1.500.000 por día, depende del medicamento que nos piden. Algunas veces no hay en el hospital y en Acción Social nos ayudan para gestionar en la Diben y rebuscarnos así. Se gasta muchísimo”, confirmó.
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En sus manos tenía un listado de varios medicamentos que todos los días compran, “pero el remdesivir me pidió 7 frascos, me donaron 2, gracias a Dios, los compañeros de trabajo de él, compré 4 en total y costaron G. 1.500.000, G. 1.600.000. El atracurio nos consiguieron acá una vez, después fue por donaciones”.
El enfermo también necesita muchos antibióticos. “A una señora le consiguieron acá –en el hospital- el medicamento, pero aquí ya no abastece, ya no hay los medicamentos que nos piden y afuera es una estafa total, porque son carísimos”, destacó.
Otra señora comentó que su esposo esta allí desde hace 19 días. “Él entró en un estado muy crítico, se le entubó, directamente fue a terapia intensiva. Gracias a Dios, conseguimos todavía cama, porque ahora no hay lugar; hay muchísima gente que está esperando. Yo doy gracias al personal de blanco, a los profesionales que dieron todo. Mi esposo Rutilio Bedoya se está recuperando con ayuda de Dios. Él ya está lúcido, hoy me están pidiendo su ropa, pero sigue en terapia. Está evolucionando muy bien. Anoche nos pidieron a las 10:00 de la noche un medicamento y fui hasta San Lorenzo a buscarlo, porque acá no hay y si hay es carísimo. Es un antibiótico por el que piden G. 350.000 la ampolla, pero en San Lorenzo compré de la farmacia La Merced por G. 120.000. Anoche me dijeron que tenían dos ampollas y que tenía que traer para hoy, se llama Tigeciclina 50 ml. Al día cambian los medicamentos según la evolución, no siempre tenemos la misma receta. Ya gasté 10.000.000 en 19 días”.
Un vía crucis diario que enfrentan los parientes de los internados COVID, dado que en los hospitales evidentemente ya no quedan insumos.
