Hernán Arréllaga, productor afincado en la zona del fortín Gral. Díaz, departamento de Presidente Hayes, niega tener responsabilidad en la retención de aguas del Pilcomayo dentro del establecimiento Sombrero Jhovy.
Al respecto indica que “como director de Ganadera Los Manantiales S.A., propietaria del establecimiento ganadero Sombrero Jhovy, sociedad familiar con más de 60 años de presencia en la zona de Gral. Díaz, rechazo la acusación publicada en su periódico en fecha 21 de marzo del corriente donde figura nuestro nombre, entre otros, como supuesto responsable de crear en forma artificial una reserva de agua de miles de hectáreas en nuestro establecimiento; donde supuestamente, luego de una verificación por parte del Mades y la Comisión Pilcomayo, se encontraron obstáculos que impiden que las aguas de desborde del río Pilcomayo fluyan libremente y que somos contrarios a que se realicen trabajos de limpieza en nuestro campo”.
Agrega el señor Arréllaga que “rechazamos categóricamente lo expresado en la publicación ya que nuestro establecimiento no tiene represas u otras obras que obstruyan el normal escurrimiento de las aguas. En referencia a la segunda fotografía presentada en la publicación de ABC que corresponde a nuestro establecimiento, se observa claramente que no existe ningún efecto de embalse o represamiento, ya que se puede apreciar agua en ambos lados de un antiguo camino de acceso instalado en los años 80 que cuenta con suficientes aberturas a nivel del terreno natural que facilitan el escurrimiento laminar de las aguas que llegan a dicho lugar”.
Sigue diciendo que “de hecho, en caso de que existiese un efecto embalse, no habría necesidad de “delinear en rojo la imagen” para mostrar la existencia del mismo. Además, hemos dejado por escrito ante las autoridades competentes nuestro consentimiento para realizar la remoción completa del acceso si esto fuera necesario”.
Fiscalizaciones diversas
Menciona también que “nuestro establecimiento ha recibido varias fiscalizaciones en distintos años, por parte de la Seam, hoy día Mades, (abril 2005, marzo 2006, marzo 2009 y marzo 2021), Comisión Pilcomayo (febrero 2003 y mayo 2011), e inclusive por parte del Ministerio Público - Unidad Penal Especializada Ambiental (marzo 2010), en las cuales se han verificado tanto por tierra, agua y aire nuestras instalaciones y donde se menciona que no se observa ninguna obra artificial que presente obstrucción o impedimento al libre escurrimiento de las aguas de desborde del Pilcomayo”.
Sigue diciendo que “acompañamos el pedido de los colegas productores y pobladores vecinos quienes reclaman el acceso a este preciado recurso natural y consecuente a ello hemos permitido el ingreso de maquinarias a cargo de la Comisión Nacional del Pilcomayo para realizar limpiezas vegetales para facilitar el escurrimiento de las aguas en los años 2003, 2004, 2009 y 2011 y cuyas copias de los acuerdos y trabajos realizados se encuentran adjuntas”.
“Es importante aclarar que nuestro establecimiento se encuentra en un lugar de inundación natural de las aguas del Pilcomayo y de hecho forma parte del mismo cuerpo del antiguo Estero Patiño donde todavía existe un ecosistema de bañado con la fauna y flora particular a dicho bioma”.
Agrega que “coexiste la producción ganadera con el ciervo del pantano, curiyú, mbói jagua, carpincho, ganso, coscoroba entre otras especies únicas en la zona. La topografía del terreno es plana, con lagunas naturales y donde no existe un cauce definido por lo que el agua se expande por el campo en su escurrimiento de manera natural”.
Apunta luego que “esto puede ser corroborado por las imágenes satelitales disponibles desde el año 1986 hasta ahora, así como también fue verificado por inspectores del Servicio Nacional de Catastro del Ministerio de Hacienda en su Resolución No. 8 del 20 de abril de 1992 donde se constata “una zona inundable del 72,54% de su superficie a consecuencia del desborde del río Pilcomayo, afectando la parte central del inmueble”.
Superficie inundable
Hernán Arréllaga destaca que “con esto se fundamenta que se mantiene la superficie de inundación en su misma dimensión y ubicación desde la llegada de los primeros desbordes del Pilcomayo a la zona”.
Resalta la “colaboración con el trabajo de la comisión del Pilcomayo, entendiendo que el manejo de los sedimentos constituye el principal inconveniente de este río, problema por el cual nos vemos tremendamente afectados ya que la mayor carga de sedimentos llega hasta nuestra zona, sugerimos que además de los trabajos de canalización para la conducción de las aguas territorio adentro se dirijan mayores esfuerzos para definir y proyectar las obras necesarias para el manejo de los sedimentos”.
Finalmente señala que “expresamos que estamos en cumplimiento de las normativas ambientales vigentes y también nuestra apertura para realizar verificación de nuestra propiedad por las autoridades competentes tantas veces sea necesario y a su vez reiteramos la autorización para intervenir dentro de nuestra propiedad y realizar los trabajos necesarios, previa aprobación del Mades”.
Cabe señalar que técnicos de la comisión del Pilcomayo fueron los que detectaron la obstrucción de las aguas del Pilcomayo en el sector.
