En cada fin de semana, las familias que salen a disfrutar un almuerzo o cena en las calles habilitadas para la ocupación por parte de los restaurantes y bares, deben lidiar con la gran cantidad de informales que los merodean y acosan.
Ayer, nuevamente se repitió esta incómoda y penosa escena sobre Palma y otras arterias de la capital. Además se observa una gran presencia de niños en situación de calle que recorrían pidiendo dinero mientras algunos padres los miraban desde la esquina o vereda opuesta. La mayoría no cuenta con tapabocas y la presencia se acentúa en horas de la noche.
Otro problema que se agudiza es la presencia de los autodenominados “cuidacoches” que obligan a los conductores a abonar un monto para “resguardar” sus vehículos. Todo esto ocurre en las narices de agentes de la Policía Nacional. Tampoco la Fiscalía o el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia se ocupan del problema.
El director de Revitalización del Centro Histórico, Miguel Riego, dijo que esta situación ya fue comunicada varias veces y se hizo un pedido especial de refuerzo y apoyo a la Policía Nacional. Desde la Municipalidad de Asunción aclararon que la Policía Municipal de Vigilancia está para controlar el cumplimiento de la ordenanza y el protocolo sanitario en los bares y restaurantes que tienen permitido sacar sus mesas a las calles.
Oliver Gayet, titular de la Asociación de Restaurantes del Paraguay (Arpy), dijo que varios socios se han hecho eco de la incómoda situación que afecta a los bares y restaurantes.
