La prohibición municipal para que bares y discotecas se instalen en el Anfiteatro José Asunción Flores ha llevado que unos cinco locales nocturnos se dispersaran en distintos lugares de San Bernardino, incluso en áreas residenciales.
Esta situación afecta directamente a los vecinos de los barrios Cristóbal Colón, Villa Martina, Villa Mercedes y la Urbanización Sadi, quienes pasaron un nuevo fin de semana sin poder dormir, producto de los ruidos.
“Cuando compramos nuestras propiedades, jamás supusimos que íbamos a vernos afectados por estas discotecas, atendiendo que era una zona residencial”, indicó Juan Ávila, uno de los residentes del barrio Cristóbal Colón.
Luego señaló que el año pasado, cuando se instaló Papayas nos dijeron que era solo por un año. “Eso lo padecimos pese a nuestra insistencia. Las autoridades nunca nos dieron respuestas y fueron fiestas con abusos de decibeles”.
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“Este año se volvieron a instalar y a ella se le sumó otra discoteca, de nombre Mambo, que también tiene música con volúmenes muy altos”, agregó.
En otro momento, señaló que la zona del Anfiteatro está diseñada para albergar a las discotecas, pero, extrañamente, un 27 de diciembre, el intendente de la ciudad decidió que sea zona residencial. “Cuando eso se planificó en ese lugar, no había nadie ahí, no era residencial”.
Otro de los problemas es que tanto la municipalidad como la comisaría no cuentan con decibelímetro, por lo que no pueden realizar la tarea de controlar los decibeles en las discotecas.
“Nosotros estamos sufriendo a estas discotecas. No podemos dormir, nuestros vidrios tiemblan. El sonido fuerte comienza más o menos a la 01:00 de la mañana y termina aproximadamente a las 06:30″, finalizó Marcelo Méndez.