Gustavo Gómez, el capitán que desafía a Francia y el origen de su coraje en San Juan Bautista

Gustavo Gómez celebra luego de vencer a Alemania en la tanda de penales.
Gustavo Gómez celebra luego de vencer a Alemania en la tanda de penales. 033131+0000 ALEXANDER HASSENSTEIN

La selección paraguaya afronta un duelo histórico ante Francia en el Mundial 2026. Conocé la historia de Gustavo Gómez, el líder albirrojo cuyo temperamento y jerarquía fueron forjados en las canchas de San Juan Bautista bajo la mirada de su primer mentor.

El Mundial 2026 ha sido una montaña rusa de emociones para Paraguay. Tras un debut adverso con una dura derrota por 4-1 ante Estados Unidos, el equipo dirigido por Gustavo Alfaro logró recomponerse y hoy se encuentra a las puertas de un desafío monumental: enfrentar a Francia, una de las grandes favoritas al título, en la instancia de octavos de final.

En medio de la expectativa, la figura de Gustavo Gómez se agiganta. El capitán no es solo el eje defensivo de la Albirroja, sino un símbolo de resiliencia que tiene sus raíces profundamente arraigadas en San Juan Bautista, donde su leyenda comenzó a gestarse mucho antes de los grandes estadios internacionales.

Carlos Melgarejo, entrenador del Sportivo Obrero de San Juan Bautista y mentor en los inicios de Gómez, recuerda con nitidez el temperamento del central. “Desde chico, Gustavo tiene ese coraje; sabe que no va a retroceder nunca. Ni en palabras ni físicamente, siempre mantuvo esa convicción. Por eso mismo lo elegí en aquel momento”, relata Melgarejo.

El técnico guarda una anécdota que define la personalidad del hoy ídolo del Palmeiras. Durante un partido amistoso, ante un rival que contaba con un delantero desequilibrante, el joven Gómez pidió la marca personal. “En dos jugadas lo llevó por delante al chico para imponer presencia. Ese fue el momento exacto en el que demostró ser un jugador diferente a todos”, rememora.

Ese carácter forjado en el interior fue lo que convenció a Melgarejo para traerlo a la capital y realizar una prueba en el Club Libertad. La impresión que causó fue inmediata. Gómez emergió de las divisiones inferiores del Gumarelo, debutando profesionalmente en 2011 y consagrándose bicampeón del fútbol paraguayo en 2012 y 2014.

Su jerarquía le permitió una trayectoria internacional envidiable: campeón en Argentina con Lanús (2016), un paso por la élite europea con el AC Milán y su consolidación definitiva en el Palmeiras desde 2018, donde se convirtió en capitán y referente continental.

Hoy, ante la potencia de Francia, Paraguay se encomienda a ese mismo espíritu que, según quienes lo vieron crecer, nunca supo lo que significaba retroceder.

Con el brazalete en el brazo y la historia de San Juan Bautista a cuestas, Gustavo Gómez se prepara para liderar una batalla que podría quedar grabada en los libros dorados del fútbol paraguayo.