La Unidad Especializada en Delitos Informáticos de la Fiscalía, ubicada en el barrio Republicano de Asunción, sumó un miembro muy especial en octubre del año pasado. Aunque nadie sabía de dónde venia, el visitante de cuatro patas, con una naturalidad asombrosa, se desplazó por las oficinas con la seguridad de quien siempre había pertenecido allí.
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“Llegué a la sede y le vi, pregunté por él y nadie sabía cómo llegó ahí, solo que ya no salía ni dejaba a los policías, está detrás de ellos todo el tiempo”, comentó una de las asistentes fiscales de la Unidad.

Le bastó una mirada para ganarse el corazón de todos los funcionarios, que lo adoptaron de inmediato como el consentido de la oficina, dejando atrás los rigores de la dura vida en la calle.
Octavio llegó de visita y se convirtió en el custodio más fiel de Delitos Informáticos
Bautizado como “Octavio”, este perro encontró en la institución mucho más que albergue, comida, ropas y atención veterinaria: encontró un verdadero hogar lleno de cariño.
Le preguntamos por mensaje a una funcionaria sobre él y su primera reacción fue llamarlo “mi vidita”; una muestra de cómo se repiten los elogios y el cariño cada vez que hablan de Octavio.
“Fue así que empezamos a traerle comida con una compañera; somos amantes de los animales. Luego le bañamos siendo ya la mascota de nuestra sede”, recordó la joven.

“Hace unos meses le mandamos hacer unos análisis completos y dio positivo a leishmaniasis, faltando así más estudios por hacerse pero, como que todo es a voluntad para juntar la platita hacemos de a poco. Es más, necesitamos para sus medicamentos y realizar demás estudios para así completar y seguir con eso”, agregó la funcionaria.
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En agradecimiento, la nueva mascota de la Fiscalía se ha convertido en el guardián más leal del lugar. Octavio se toma su rol de seguridad muy en serio y se ha vuelto la sombra inseparable de los policías que custodian la unidad fiscal, siguiéndolos a sol y a sombra, como si estuviera listo para entrar en acción junto a ellos.
“Él anda libre por la sede porque sigue a los policías, pero duerme atrás en el depósito (bajo techo) donde estan los policías. Él tiene su camita, colcha y su comedero”, explicó una de sus “madrinas”.
El Suboficial Mayor Wilfrido López confirmó la “escolta” y admitió que su reacción inicial fue de temor, al ver que un can de tamaño mediano se dirigía hacia él. Sin embargo, esa primera impresión cambió por completo al tenerlo cerca.

“Cuando llegué a las 06:00 para mi guardia y lo vi venir directo hacia mi ¡me pegué un susto! Me asusté por su tamaño. Pero cuando se acercó, me di cuenta de que solo quería jugar, es súpermanso”, comentó el agente, tras mencionar que Octavio siempre busca su compañía y la del otro agente asignado a la custodia de esta Unidad.
De perro callejero a “guardaespaldas” de confianza
Sin embargo, la labor de Octavio no se limita a las instalaciones de la institución. Él también se encarga de custodiar a la funcionaria de limpieza hasta la parada del autobús para, posteriormente, retornar a la Unidad.
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“¡Ama a la señora que limpia la sede, Ña Ramona! Ella le trae pollito, huesitos y él le acompaña a ella hasta la parada de colectivo y luego vuelve a la sede. No deja ni acercarnos a ella cuando estamos cerca, se pone en frente. Es muy simpático", comentó una de las asistentes fiscales.

En el Día Mundial del Perro, que la historia de Octavio sea una luz de esperanza para tantos animales sin hogar e inspire a otras personas a cambiar la vida de otros perritos de la calle. Ellos también pueden tener un final feliz gracias a la adopción responsable.
