
Desde este miércoles, el acusado Cristian Gabriel Penayo Alarcón (20), alias Abuelo y Pypara, afronta juicio oral y público, como supuesto autor del homicidio doloso del suboficial inspector Benito Javier Báez Figueredo (39), a cargo del Tribunal de Sentencia, presidido por Sonia Sánchez e integrado por Olga Ruiz y Celia Salinas.
En representación del Ministerio Público está el fiscal Marcial Machado, quien tuvo a su cargo la investigación del hecho desde el inicio hasta la presentación de la acusación contra el joven, que en este debate está siendo defendido por el abogado Osvaldo Arrúa.
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El juicio continúa el próximo miércoles 29 de julio, a las 9:00, con la declaración de testigos, entre ellos la expareja del policía que lo hará por medios telemáticos. La misma se encuentra actualmente en España, hasta donde huyó desde Paraguay junto con su pequeña hija, debido a las constantes amenazas de muerte que recibió tras el crimen de Báez.
De llegar a una virtual condena en el presente juzgamiento, Cristian Penayo se expone a una pena máxima de 8 años de privación de libertad, teniendo en cuenta que el crimen del policía lo habría cometido cuando aún era menor de edad, porque al momento del hecho tenía 17 años.

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Según datos de la investigación, el acusado habría perpetrado el crimen bajo las órdenes del considerado líder del clan Ledesma, Pedro David Ledesma Aguilar, para ser admitido en la mencionada facción criminal.
Para ingresar a la organización que operaba en la zona baja del Bañado Sur de Asunción, era obligatorio asesinar a un agente policial como una especie de ritual de iniciación o “bautismo”, de acuerdo con la hipótesis manejada por los investigadores.
Policía fue asesinado frente a su familia
De acuerdo con datos de la acusación presentada el 26 de junio de 2024, minutos después de las 17:40 del domingo 27 de agosto de 2023, se disputaba un partido de fútbol femenino en la cancha denominada “Siembra”, del Bañado Sur de Asunción, ubicada específicamente entre las calles 38° Proyectada y Teniente Lidio Cantaluppi.
En ese sitio se encontraba el suboficial inspector Benito Javier Báez Figueredo, que entonces prestaba servicios en la comisaría 8° Asunción, junto con su hija menor de edad y su pareja sentimental. En esta fecha, el agente de policía se encontraba libre de servicio.

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A la hora mencionada, Báez Figueredo se disponía a retornar a su vehículo, estacionado a pocos metros de la cancha, junto con su familiar.
Apenas comenzó a caminar el agente policial, el hoy enjuiciado Cristian Penayo corrió rápidamente hasta donde estaba Benito Báez, portando un arma de fuego en su mano derecha. Cuando estuvo a poca distancia del policía Benito Báez, que estaba de espaldas, Penayo aprovechó eso y se aproximó realizando varios disparos.
En total fueron tres disparos los que efectuó supuestamente el acusado, entonces de 17 años de edad, contra la humanidad de Báez Figueredo. Los proyectiles percutidos impactaron en el lado izquierdo del cráneo y en la cara posterior del muslo derecho, en el lado izquierdo del glúteo.

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El primer disparo que acusó Beníto Báez, fue el causante de la muerte pues le provocó un traumatismo cráneo encefálico grave, según el examen forense practicado al cuerpo en el marco de la investigación. Tras concretar el crimen, el sicario huyó del lugar ingresando a un pasillo denominado “Canario”.
Policía asesinado había sido amenazado anteriormente
El entonces subjefe de la comisaría 8° Asunción, subcomisario Pedro Molinas, había dicho que el suboficial Benito Báez, recibió al menos tres amenazas antes de ser acribillado y todas fueron reportadas.
El subjefe policial ya había referido sospechas hacia el clan Ledesma, considerando que la víctima participó de varios operativos en contra de dicho grupo criminal.
Incluso indicó que varios otros uniformados recibieron amenazas por parte del clan Ledesma.
“Tenemos que sacar de circulación a estas personas que están operando en la zona baja, porque hay muchas quejas de que ya no se puede transitar ni se vive tranquilo. Estamos para hacer nuestro trabajo y eso no le gusta a esta gente”, agregó el comisario Molinas.
El entonces jefe policial recalcó que, en la época, recibieron el dato de que había más policías amenazados.
