Vecinos de Manora denuncian la parálisis total de las obras del desagüe pluvial de Santo Domingo, encaradas por la Municipalidad de Asunción, a cargo del intendente Luis Bello (ANR-cartista). La interrupción de las labores, aseguran, se acentuó inmediatamente después de la derrota electoral del candidato oficialista Camilo Pérez (ANR-cartista), frente a la candidata opositora, Soledad Núñez.
Obras de Asunción paralizadas: Vecinos reportan falta de obreros en desagüe de Santo Domingo
La parálisis física afecta a los tres puntos críticos de intervención: Juan XXIII y Soldado Desconocido, Augusto Roa Bastos y Presbítero Román, y Agustín Pío Barrios con Melvin Jones. En estos frentes, ABC constató este lunes la ausencia de cuadrillas y el abandono de las tareas de excavación. La inactividad, señalan, se agudizó tras el cierre de los comicios.
Los pobladores atribuyen la detención de las actividades a la falta de liquidez y al impago recurrente por parte de la Municipalidad de Asunción. Obreros que acudían de forma esporádica al sitio les habrían señalado directamente la situación financiera al asegurar que “no hay plata” para continuar. El proyecto se encuentra completamente detenido en el terreno.
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La obra había sido adjudicada por el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista) al Consorcio Pluvial Santos (Covipa y Chávez Construcciones), representada por Óscar Rubiani, por G. 72.389 millones. Según consta en el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP), ya se pagó hasta la fecha G. 17.871 millones (24,7%). El último desembolso registrado data de mayo, por un monto de G. 2.307 millones.
A pesar de que el plazo estipulado para la culminación total era de 12 meses, la ejecución registra 18 meses de transcurso. El avance físico global de la obra alcanza apenas un 36%, mostrando un severo descalce entre el cronograma y la realidad. Ante este escenario, un poblador afectado se lamenta “ahora que viene El Niño, no sé qué va a pasar de nosotros”.
Raudales y destrozos urbanos: Colapso de tuberías cloacales en frentes de obra abandonados
Las últimas precipitaciones registradas en la capital provocaron severos destrozos y retrocesos sobre los escasos progresos alcanzados previamente por la contratista. La fuerza de los raudales erosionó la tierra suelta de las excavaciones abiertas en las calles. Las descargas de agua profundizaron las zanjas y socavaron las estructuras provisorias.
En las calles Presbítero Román y Agustín Pío Barrios, los vecinos denunciaron la destrucción de las tuberías de desagüe cloacal ya instaladas. El paso del raudal desintegró las bases de sustentación y dejó los tubos fracturados. La falta de cobertura convirtió a la red sanitaria en un foco de contaminación.
En toda la extensión de la obra, se evidenció que las medidas de mitigación colocadas por la contratista resultaron completamente insuficientes. La colocación improvisada de bolsas de arena y chapas no impidió que las lluvias destruyeran los rellenos provisorios.
ABC consultó formalmente al Consorcio Pluvial Santos, desde el cual respondieron: “los trabajos no han registrado avances debido a las lluvias constantes. Este tipo de obras requiere tomar precauciones especiales durante la apertura de zanjas para la instalación de tuberías, ya que, por razones de seguridad, es importante evitar que permanezcan abiertas y expuestas a las condiciones climáticas”.
Emergencia en barrio Manorá: Bloqueo de calles y corte de servicios básicos por obras inconclusas
La parálisis de los trabajos convirtió a la zona intervenida en lo que los propios frentistas catalogan abiertamente como “tierra de nadie”. El bloqueo prolongado de las calles impide el tránsito vehicular y la recolección de basura, cuyos camiones no pueden ingresar a las cuadras clausuradas. Los residuos se acumulan durante días frente a las viviendas.
El suministro de agua potable registra continuas interrupciones debido a la rotura accidental de cañerías provocada por maquinarias pesadas. A esto se suma el colapso de las tapas de los registros cloacales, dejando pozos abiertos que emanan olores insalubres. La polución ambiental perjudica de manera directa a despensas y copetines de la zona.
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Al impacto económico que había afectado severamente a emprendimientos gastronómicos, que operaron durante meses en modo supervivencia, se sumaron otros emprendimientos más pequeños, como a clínicas dentales y locales estéticos. La falta de acceso peatonal y vehicular derivó en la desocupación de alquileres y el éxodo de residentes.
Los tramos habilitados para el tránsito alternativo presentan un desgaste acelerado y baches de alta peligrosidad para los automovilistas. La propia avenida Roa Bastos exhibe pozos profundos en los empalmes entre el hormigón nuevo y el asfalto viejo. “Está horrible, pero está habilitado”, lamentó con resignación otro residente.
Crisis financiera municipal: El desvío de los bonos G8 y la herencia de Nenecho Rodríguez y Luis Bello
El origen de la obra inconclusa se remonta a las promesas del exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez mediante la emisión de bonos G8 en 2022. El paquete de G. 360.000 millones debía financiar exclusivamente ocho obras de infraestructura pluvial. Sin embargo, la administración municipal solo inició cuatro de los proyectos y no concluyó ninguno.
De las cuatro obras comenzadas con fondos de los bonos, una ni siquiera registró avances significativos tras la palada inicial. La parálisis de los proyectos responde directamente al desvío de G. 512.000 millones de dicha emisión. Los recursos destinados a obras de canalización fueron utilizados por la gestión municipal para otros fines operativos.
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El desvío, denunciado por ABC en 2024, fue confirmado por la Contraloría General de la República (CGR) y por la intervención municipal. Carlos Pereira, interventor del municipio, probó que mediante “terribles prácticas ilegales”; como la utilización de una “cuenta única” se drenó el dinero para el pago de salarios y gastos corrientes. Esta práctica dejó sin liquidez a los contratos de infraestructura.
Bajo la gestión del intendente Luis Bello se mantiene el modelo que prioriza los gastos corrientes sobre la inversión. A la par, Bello acumuló vencimientos de intereses de los bonos por más de G. 35.733 millones. Soledad Núñez heredará un sobreendeudamiento con cuotas de capital e intereses por más de US$ 212 millones hasta 2031, comprometiendo las finanzas comunales hasta 2035.