Desagües de Nenecho en Asunción: Vecinos de Manorá denuncian accidentes por obras atrasadas

Calle de Santo Domingo con vehículos rojo y negro transitan lentamente entre baches y charcos de agua en un entorno residencial.
La calle Agustín Pio Barrios casi San Rafael, en el barrio Manorá, zona de obras del desagüe pluvial de Santo Domingo, presentan problemas de infraestructura y charcos de agua. Los vecinos apuntan al paso de camiones pesados por la zona.

Tras veinte días de ejecución en Manorá, las obras del desagüe pluvial de Santo Domingo, en Asunción, convirtieron las calles en peligrosos lodazales con reportes de accidentes. El proyecto fue prometido por Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-HC) con los bonos G8, pero su gestión desvió los fondos y desfinanció el plan. Su sucesor Luis Bello (ANR-HC) mantiene lento el avance de los trabajos viales.

Apenas veinte días de ejecución de obras de infraestructura, encaradas por la Municipalidad de Asunción a cargo del intendente Luis Bello (ANR-cartista), bastaron para convertir un amplio sector del barrio Manorá en una trampa vial y física para toda la comunidad. Vecinos de la zona reportaron que los trabajos transformaron las calles residenciales en intransitables lodazales, interrumpiendo casi por completo el normal desplazamiento de vehículos y peatones.

El proyecto forma parte de la atrasada construcción del desagüe pluvial de Santo Domingo, prometido por el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista) con los bonos G8 del año 2022, emitidos por G. 360.000 millones. Carlos Pereira, interventor de su gestión, documentó que mediante “terribles prácticas ilegales”, como la utilización de una “cuenta única”, Nenecho desvió G. 512.000 millones de esos fondos de infraestructura para el pago de salarios y otros gastos corrientes.

Bello, quien asumió tras la renuncia de Nenecho, lleva nueve meses como intendente y los trabajos viales en pista acumulan apenas un 25% de ejecución real en la zona. Esta parálisis prolonga el estado de abandono absoluto en el que se encuentran los barrios Santo Domingo y Manorá, dejando desprotegidos a los contribuyentes asuncenos.

Dos trabajadores en chaleco azul y gorra, uno empujando una carretilla, con un bulldozer en una calle llena de tierra y escombros.
Trabajadores realizan labores de construcción en la calle de la zona residencial de Manorá, Santo Domingo.

La obra de Santo Domingo había sido adjudicada originalmente por la gestión de Rodríguez al Consorcio Pluvial Santos, integrado por Covipa y Chávez Construcciones y representado por Óscar Rubiani, por un total de G. 72.389 millones. Según consta en el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP), la Comuna ya desembolsó la suma de G. 17.871 millones.

Consorcio Pluvial Santos cobró millonarios fondos en Agustín Pío Barrios

En la calle Melvin Jones, los residentes permanecen completamente bloqueados debido a la apertura descontrolada de zanjas y la acumulación de grandes montículos de tierra frente a sus portones de acceso. Este escenario impide la salida de los vehículos particulares, dejando a los habitantes como rehenes dentro de sus propios hogares.

La inestabilidad de la superficie, caracterizada por capas de arena lavada y acumulación de humedad, ya provocó múltiples caídas de peatones y de adultos mayores en los profundos pozos excavados, denuncian los vecinos. Además, los vecinos denunciaron que la destrucción total de las veredas causó el confinamiento forzoso y el aislamiento absoluto de personas no videntes que residen allí.

El deterioro asfáltico severo se extiende sobre la calle Agustín Pío Barrios, en el tramo comprendido entre Melvin Jones y San Rafael, donde el asfalto cedió totalmente ante el peso. El pavimento presenta hundimientos significativos debido al aumento de la circulación sobre esta vía alternativa a Nuestra Señora del Carmen y al paso descontrolado de camiones pesados.

Calle en mal estado con lodo y piedras sueltas, dos vehículos visibles y acumulación de agua a un lado.
La imagen muestra un área deteriorada en Santo Domingo, afectada por trabajos de infraestructura y problemas de drenaje.

Los múltiples baches profundos de la calzada permanecen cubiertos de agua constante, una peligrosa situación que oculta la verdadera profundidad del cráter a los conductores que circulan por ahí. A la altura del cruce con San Rafael hay registros abiertos y pozos cuya única advertencia son precarias señalizaciones improvisadas con neumáticos viejos y palos colocados por pobladores.

Antecedente en Bella Vista: pese a obras, Santa Rosa sigue inundada

Este calvario urbano reproduce un caso casi idéntico sobre la calle Santa Rosa casi Doctor Enrique Migone, en el vecino barrio de Bella Vista de la capital. Allí, los pobladores sufren un estado crónico de abandono vial e inundaciones permanentes desde hace casi dos años, pese a la ejecución de obras pluviales calificadas como deficientes.

Calle pavimentada en Santa Rosa, autos visibles, agua estancada y hojas caídas alrededor.
La imagen muestra una calle en Santa Rosa con vehículos estacionados y agua estancada.

Según datos oficiales, el sitio fue intervenido bajo la licitación con ID N° 413108 adjudicada a la firma Teco SRL por G. 1.454 millones, habiéndo pagado ya G. 1.443 millones. El proyecto cuenta con un acta de recepción provisoria del 24 de junio de 2024 firmada por Mirtha Acha, directora general de Obras, y Antoliano Benítez, director de Obras Municipales, certificando conformidad técnica, pero la zona se sigue inundando.

Mural que dice 'IVAN CHILAVERT CONCEJAL' junto a cartel de obra de desagüe pluvial y vegetación en Asunción.
Se lleva a cabo la licitación pública para la obra de desagüe pluvial en Asunción.

Los pobladores señalan que el agua proviene de una naciente natural, parte del cauce del arroyo Mburicaó, ubicada en el predio abandonado del Ministerio de Salud, la cual carece de canalización. El cauce fue reducido y taponado por construcciones particulares ilegales y vertido de escombros, obligando al torrente a romper la capa asfáltica de la calle.

El desgaste severo del pavimento dejó al descubierto el empedrado subyacente, complicando las maniobras vehiculares. Ante los desbordes cloacales, los vecinos dependen de los raudales de tormentas para limpiar la inmundicia acumulada, mientras la Comuna realiza intervenciones superficiales de raspado y capas mínimas de asfalto calificadas como meras “curitas” que no solucionan el grave problema de fondo.