“Laberinto” vial en Asunción: fallida obra de Nenecho aísla a los barrios Manorá y Santo Domingo

Zona de Obras de Santo Domingo.
Zona de Obras de Santo Domingo: Vista del tramo de la calle Nuestra Señora del Carmen entre Roa Bastos y César López Moreira, actualmente clausurado. La calle no tiene alternativas en condiciones.Luis López Nery Huerta

La fallida obra de desagüe pluvial de Santo Domingo, prometida por el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-HC) con parte de los bonos G8, convirtió a la conectividad entre los barrios Santo Domingo y Manorá en un “laberinto”. Entre la avenida Roa Bastos, clausurada a medias, calles ciegas y desvíos destruidos, la Municipalidad encerró a miles de contribuyentes en un caos diario sin salida. Con Luis Bello (ANR-HC) continúa el lento avance de los trabajos.

La conectividad vial entre los barrios Manorá y Santo Domingo se encuentra actualmente bloqueada debido al lento avance de las obras del desagüe pluvial de la cuenca de Santo Domingo. El proyecto, iniciado hace más de un año, había sido prometido por el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista) con los bonos G8 (2022). Su gestión desvió el dinero para su financiamiento y la obra continúa su lento avance con la gestión de su sucesor, Luis Bello (ANR- cartista).

Los conductores que intentan circular entre ambos barrios, a través de Nuestra Señora del Carmen, quedan atrapados en un circuito cerrado que entorpece el tránsito diario de miles de ciudadanos. La falta de planificación urbana agrava el malestar generalizado en este estratégico punto de conexión de la capital.

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Media calzada clausurada de la avenida Roa Bastos, en la zona de obras de Santo Domingo.

La continuidad de los trabajos del desagüe pluvial sobre la calle Nuestra Señora del Carmen mantiene clausurada media calzada de la avenida Augusto Roa Bastos. Este cuello de botella afecta directamente al carril que se dirige hacia el barrio Santo Domingo, obligando a peligrosas maniobras de desvío. El paso de los vehículos se realiza de forma lenta y desordenada.

Avda. Roa Bastos: un recapado precario rodeado de cloacas abiertas

La avenida Augusto Roa Bastos, donde los trabajos estuvieron trancados durante meses, recibió recientemente una nueva capa de asfalto, pero la terminación del pavimento resultó precaria y evidentemente provisoria.

El entorno inmediato de la arteria quedó destruido, con cordones dañados y cúmulos de escombros que invaden los espacios peatonales y vehiculares. Los automovilistas critican que las mejoras superficiales no solucionan la problemática de fondo del proyecto.

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Precario recapado de Roa Bastos, en medio de cloacas biertas y escombros.

La zona intervenida presenta un panorama de abandono, con cloacas abiertas que emanan olores nauseabundos y registros pluviales totalmente destapados en las veredas. Existen cañerías expuestas a la intemperie, tierra deslavada por el agua y profundas lagunas estancadas que dañan los vehículos que transitan.

Sin alternativas transitables por el cierre de Nuestra Señora del Carmen

El bloqueo sobre la calle Nuestra Señora del Carmen es total en el tramo de una cuadra comprendido entre Roa Bastos y Comandante Luis González. Esta interrupción corta una vía de comunicación fundamental para los residentes locales y el comercio de la zona. Las vallas y la cartelería de advertencia desvían el flujo vehicular hacia calles alternativas que no son aptas.

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Pésimo estado de Presbítero Román, única alternativa a Del Carmen.

La calle Presbítero Román, paralela a Del Carmen, está en pésimo estado de conservación. Hacia el sector de Santo Domingo la calzada está destruida con baches, mientras que hacia Manorá ni siquiera está asfaltada. Esta falta de opciones transitables convierte el desplazamiento por el cuadrante en un verdadero laberinto sin salidas en buen estado.

Catorce meses de retrasos bajo el azote de los raudales

La polémica obra de infraestructura inició el 27 de marzo de 2025 y ya lleva más de un año de ejecución, con un cúmulo de reclamos por su lento avance. Los vecinos y frentistas denuncian que los plazos originales de entrega fueron superados largamente debido a la escasa presencia de obreros. Los retrasos prolongan indefinidamente el suplicio de vivir rodeados de zanjas y polvo.

Mientras tanto, los comerciantes locales permanecen en modo supervivencia por la drástica caída de clientes, tras catorce meses de promesas rotas. Los raudales crónicos que caracterizan a esta cuenca asuncena azotan la zona con cada lluvia de mediana intensidad. El agua superficial arrastra los materiales de construcción y genera destrozos severos en los tramos de la estructura hidráulica ya ejecutados.

Zona de Obras de Santo Domingo.
San Rafael esquina Roque Centurión Miranda, donde deberían llegar las obras de Santo Domingo.

Estas deficiencias retrasan los plazos de entrega y encarecen los trabajos. La incertidumbre de los contribuyentes aumenta debido a que la inestabilidad vial se extenderá próximamente hacia la calle San Rafael de Manorá. Esta intervención está prevista para las etapas más avanzadas del proyecto y amenaza con paralizar un sector residencial todavía más amplio. El temor generalizado es que se repliquen las mismas falencias que destruyen el entorno actual.

El desvío de los bonos y la herencia de Nenecho

En 2025, los contribuyentes asuncenos pagaron US$ 73 millones en concepto de mantenimiento de desagües pluviales. Los fondos abonados bajo la gestión de Nenecho y Bello contrastan fuertemente con la realidad de las calles. Mientras los asuncenos cumplieron con sus tributos, la ciudad continúa sufriendo graves inundaciones con cada lluvia. Esta situación es consecuencia directa del desvío de G. 512.000 millones de fondos provenientes de bonos.

El dinero, que debía financiar infraestructura, terminó cubriendo gastos corrientes y el pago de salarios municipales. La intervención de la gestión de Nenecho, que estuvo a cargo de Carlos Pereira, entre junio y agosto, documentó “terribles prácticas ilegales”, incluido el uso de una cuenta única. De los ocho proyectos prometidos con los bonos, sólo se iniciaron cuatro. Hasta la fecha, ninguna de estas obras ha sido terminada, dejando a los barrios en estado de vulnerabilidad.

Luis Bello (ANR-HC), ahora intendente de Asuncion, junto a uno de los que lo llevó al cargo, el exintendente Oscar "Nenecho" Rodriguez  (ANR-HC). La foto fue publicada por el propio Rodríguez el "miercoles de traición", en un posteo contra Bello y Latorre.
Luis Bello (ANR-HC), ahora intendente de Asunción, junto a uno de los que lo llevó al cargo, el exintendente Oscar "Nenecho" Rodríguez (ANR-HC). La foto fue publicada por el propio Rodríguez el "Miércoles de Traición", en un posteo contra Bello y Latorre.

Los proyectos del Mercado de Abasto y San Pablo apenas registran avances del 50% y 40% respectivamente. En Santo Domingo, la obra apenas supera el 15%, a más de un año de la palada inicial. En General Santos, iniciado incluso antes, los trabajos muestran un progreso casi nulo, de apenas el 3%.

El millonario sobrecosto financiero para la comuna

El desvío del dinero no solo frenó las obras, sino que provocó una severa crisis financiera en la comuna. La actual administración, a cargo del intendente Luis Bello (ANR-cartista), enfrenta la intimación de pago de los bonistas. Bajo la amenaza de acciones judiciales, los acreedores exigen la cancelación de los intereses vencidos e impagos de 2025. El monto total asciende a la suma de G. 81.271 millones al cierre del ejercicio anterior.

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Locales gastronómicos quedaron bloqueados por las obras.

A la deuda acumulada se suman G. 9.523 millones adicionales en concepto de costos financieros generados por la mora. A cambio del pago, los bonistas acceden a diferir el pago de los intereses con vencimiento en 2026 para marzo del año 2027. Aunque Bello pretenda presentar la maniobra como positiva, concejales de la oposición la consideran un “clavo” financiero importante para el próximo gobierno municipal.

El monto heredado superará los US$ 32 millones, comprometiendo seriamente la prestación de servicios básicos. Bello, quien formó parte de la mayoría de concejales cómplices de la gestión de Nenecho, mantiene ahora el rumbo financiero de su antecesor. La intendencia gasta quince veces más en salarios que en obras públicas. Rodríguez, quien renunció en agosto y enfrenta al menos ocho causas penales contra su gestión, busca ahora volver a ocupar un cargo como concejal.