Autoflagelación y crucifixión para honrar a Dios

Este artículo tiene 12 años de antigüedad
/pf/resources/images/abc-placeholder.png?d=2430

La Semana Santa durante la Edad Media estuvo marcada por hechos puntuales que crearon tradiciones que en muchas regiones del mundo católico aún son conservadas.

Una de ellas, la autoflagelación como método para el perdón de los pecados, fue una idea defendida por los hermanos franciscanos.

Dicha práctica aún puede ser vista en algunas ciudades de México o Guatemala e incluso están los casos de crucifixiones reales en Filipinas, el país asiático con mayor número de católicos del mundo por ser antiguamente posesión de la Corona Española.

Casi contemporánea a la flagelación, aparecen las reliquias, como el Santo Sudario, hoy guardado en Turín, Italia o los trozos de madera de la Santa Cruz, traídos por los cruzados en sus aventuras por el Medio Oriente.

La Santa Cruz o Vera Cruz (cruz verdadera) fueron símbolos venerados por los cristianos.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Posteriormente comenzaron las procesiones durante la Semana Santa donde los fieles peregrinaban siguiendo a una pequeña cruz de madera que representaba a la verdadera.

Detrás de toda esta simbología, los cristianos fueron formando grupos o hermandades que con el paso del tiempo fueron adquiriendo poder a medida que aumentaba su organización.

Comenzaron a edificar hospitales, cementerios, parroquias para sus miembros y a ocuparse de niños pobres.

La presencia de las hermandades se había convertido en una referencia importante en la sociedad del Medioevo, hasta el punto de creer que pertenecer a una de ellas aseguraba la directa entrada al cielo.

En España, heredera europea del cristianismo, la costumbre de celebrar la Semana Santa habría comenzado en 1424, cuando el Príncipe Juan inició la costumbre de lavar los pies a trece mendigos.

La religión tenía una profunda influencia en la sociedad medieval a tal punto que se creía que para acceder a la vida eterna, las personas debían pagar la realización de un número determinado de misas, comprar capillas, proteger imágenes o conventos.

También aparecen las primeras imágenes de la Virgen María en las procesiones.

Devoción, fe, pasión y sacrificio: virtudes que marcaron los inicios de las celebraciones de la Semana Santa en la Edad Media.