El explosivo estaba armado con clavos, varillas de hierro y otros metales. Estaba en el suelo, conectado a un cable y fue activado con una jeringa, explicó una fuente.
Bombas como esta ya fueron usadas por el EPP en el pasado. Fue en diciembre de 2012, en la zona de la estancia “La Paz”. El dispositivo estaba sujetado a un pedazo de madera que servía de sostén a un alambrado ubicado a unos 250 metros del acceso a la estancia.
La bomba estaba conectada a un dispositivo mediante un cable de 16 metros de longitud y a una jeringa, y esta, a su vez, a dos baterías de 9 voltios cada una. El artefacto eléctrico, al ser accionado, disparó metrallas que impactaron en una patrullera de la Policía y estaban compuestas por pedazos de metales y varillas cortadas en pequeños pedazos.
Ahora se volvió a usar el mismo modus operandi, según informaron las autoridades policiales que están en la zona de Kurusu de Hierro.
