La población está ubicada a orillas del río Paraguay, a unos 850 kilómetros de la capital del país, en el departamento de Alto Paraguay. Sus casi 4.000 habitantes sufren constantemente el aislamiento debido a la falta de caminos de todo tiempo, aunque esta realidad afecta a todo el departamento.

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Basta que se produzca una pequeña lluvia para que el camino quede intransitable y los pobladores queden atrapados y aislados en sus comunidades. A esta situación se suma la escasez de medios de transporte.
El avión del Transporte Aéreo Militar llega al lugar una vez por semana, pero los vuelos dependen de que no se produzcan precipitaciones, atendiendo a que la pista de aterrizaje es de terraplén. A esto se agrega que el cupo de pasajeros es reducido, pues el avión hace escala en otras poblaciones del Alto Paraguay.

También llegan al distrito unidades del transporte público de manera semanal: una desde la capital del país y otra desde la ciudad de Concepción. Lógicamente, los viajes están condicionados por las condiciones climáticas, ya que un pequeño aguacero deja intransitables los precarios caminos de tierra.
Desidia municipal en Bahía Negra
A la desidia estatal se suma la absoluta irresponsabilidad de las autoridades municipales, de la que deben soportar las consecuencias los habitantes de estas lejanas poblaciones. Los responsables de la administración comunal se desentienden de sus obligaciones y mantienen al distrito en un estado de abandono desde hace décadas.
Al igual que los precarios caminos que conducen a la zona, las calles de la propia población presentan condiciones lamentables. Apenas llueve, circular por ellas se convierte en toda una odisea, sobre todo para los niños y las personas de la tercera edad.

El intendente saliente, João Ferreira, colorado cartista, al igual que la gran mayoría de los 12 concejales municipales, deja la población sumida en numerosas necesidades, tras administrar el municipio durante dos periodos consecutivos.
Futuro concejal habla de abandono de Bahía Negra
Al respecto, Juan Ortiz, concejal electo que asumirá sus funciones la próxima semana, manifestó que efectivamente se puede percibir el abandono de la población por parte de las autoridades salientes, especialmente en lo relacionado con la falta de reparación efectiva de las calles.
«Dentro de la comunidad tenemos solo dos calles principales», dijo el edil. Sin embargo, señaló que el jefe comunal saliente no se preocupó por repararlas ni, sobre todo, por construir sistemas de alcantarillado que permitan la circulación del agua durante los días de lluvia.
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«Ahora, por ejemplo, estamos de nuevo sufriendo esta triste realidad. Apenas tenemos una lluvia que no supera los 50 milímetros y las calles se inundan, debido a la falta de canalización. Este es un trabajo que corresponde a la Municipalidad, por lo que no tenemos por qué estar esperando ayuda del Gobierno central», enfatizó.
El edil, que también pertenece al sector colorado oficialista, prometió interiorizarse de toda la documentación disponible en la Municipalidad y denunciar ante las instancias correspondientes cualquier irregularidad que pudiera encontrar en relación con el uso del dinero de los contribuyentes.

El nuevo intendente de esta comunidad chaqueña es Bernardino Suárez, colorado oficialista y ligado al jefe comunal saliente. De hecho, se desempeñaba como funcionario de la Municipalidad. Asumirá el cargo este miércoles, acompañado de 12 concejales, en su gran mayoría colorados, y recibirá una población sumida en el abandono.
