Fortaleza de Silvia Cubas al perder a su hermana

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A siete años del peor desenlace del secuestro de Cecilia Cubas, su hermana Silvia comentó los peores momentos vividos en la etapa de negociación por la vida de su hermana mayor y la fortaleza de sus familiares tras el suceso.

“El momento más difícil fue cuando nos dicen que el cuerpo de Cecilia (Cubas) era el que se había encontrado. Mientras uno tiene la esperanza que no sea, aun en los momentos más duros y tan difíciles por lo menos existe una posibilidad. Ahora, en el momento en que te confirman que ella está muerta, ya no queda nada por hacer. Ahí es donde el mundo se te desmorona”, afirmó Silvia Cubas sobre aquel día. Además añadió que sintió una “una mezcla de miedo y terror al confirmar que ella (Cecilia Cubas) estaba muerta”.

Cuando habló sobre la relación con su hermana, dijo que le hubiera gustado tenerla en vida por mucho más tiempo y agradeció a Dios por la oportunidad de estar con Cecilia todos esos años. Al recordar a su hermana, no le faltaron calificativos y recuerdos positivos hacia ella.

“Los recuerdos de 'Ceci' siempre son los mejores. Ella era una persona llena de alegría, de nobleza, de bondad. De su boca no iba salir un comentario desagradable o malo hacia otra persona. Al contrario, era tan inocente que vos le comentabas algo o le hablabas sobre otra persona y ella te decía: 'No puede ser'. Y eso pasaba porque en su corazón no cabía ese tipo de cosas, solamente podía albergar cosas buenas para con su familia y para con ella misma e inclusive con la gente que ella no conocía. Porque cualquier persona que pudiese necesitar de ella, si ella estaba cerca no iba a dudar un segundo en darle una ayuda o tenderle una mano”, puntualizó.

Al ser consultada sobre el momento de la negociación por la vida de su hermana, Silvia dijo que la situación más complicada fue cuando los secuestradores les pidieron lo que no tenían para obtener la libertad de la joven.

“El momento más difícil fue cuando uno no tiene el dinero que te solicitan, más aún que nosotros teníamos todas embargadas nuestras propiedades y no podíamos tampoco hacer efectivo eso. Creíamos que le convencíamos (a los secuestradores) de cuál era nuestra realidad. Es realmente triste que alguien le ponga precio a la vida de tu familiar y que vos no tengas el dinero para poder sacarle en libertad”, señaló.

“Tristeza infinita por no poder darle un abrazo de consuelo”

Silvia es la hija menor de la familia Cubas Gusinky, y ante la situación que le tocó vivir, expresó le fue muy difícil no poder proteger a su hermana.

“Fui siempre yo la que le cuidé a ella, yo la que le protegí, yo era la persona que cuando había un problema peleaba por las dos. Pero era una cuestión de carácter y no de otra cosa. Y eso también es muy triste, porque cuando uno siempre trata de proteger a una persona y después te encontrás en una situación en que no podés hacer nada, te imaginás lo que está pasando y no podés ni siquiera darle un abrazo de consuelo. Eso realmente es una tristeza infinita”, puntualizó.

Años después de la triste vivencia, Silvia Cubas agradece a Dios por todo lo que tiene, como su familia: “Nosotros tomamos la decisión de agradecer a Dios por lo que nos da y luchar por nuestros dos hijos que están con nosotros. Agradecerle a Dios por habernos bendecido por la llegada de nuestro ángel, y como siempre decimos en relación a que se nos ve bien: 'La sonrisa en el rostro de una persona no significa la ausencia de problemas, es simplemente la manera que uno decide encarar la vida'”.