Hace 476 años, el expedicionario español Juan de Salazar de Espinosa establecía un fuerte militar en la orilla este del río Paraguay, en pleno territorio de los indígenas cario-guaraní -con quienes los colonizadores españoles habían establecido una alianza-, bautizándolo como “Nuestra Señora de la Asunción”.
Salazar había partido del puerto de Salúncar de Barrameda (Cádiz, España) en 1535, como parte de la expedición de Pedro de Mendoza, con quien viajó hasta la fundación de Buenos Aires a principios de 1536. Allí permaneció hasta que se le encomendó la tarea de remontar el río Paraguay en busca del expedicionario Juan de Ayolas.
Luego de toparse con otro expedicionario, Domingo Martínez de Irala, pero aún sin encontrar a Ayolas, Salazar continuó su viaje hasta llegar al territorio de los carios-guaraní, donde estableció el fuerte militar que fue oficialmente fundado el día 15 de agosto de 1537, día en que se conmemoraba la Asunción de la Virgen María según la tradición cristiana, lo que llevó a que se bautizara el fuerte como “Nuestra Señora de la Asunción”.
Eventualmente, Salazar continuaría su búsqueda de Ayolas, extendiéndola hacia lo que ahora es el Chaco paraguayo, donde se descubrió que Ayolas había muerto a manos de los indígenas de la zona.
Sin embargo, el fuerte acabaría convirtiéndose en la piedra fundamental de toda la colonización del Cono Sur, eventualmente recibiendo el apodo de “Madre de Ciudades”, ya que expediciones para la fundación de ciudades como Corrientes, Santa Fé y Santa Cruz de la Sierra, además de la segunda fundación de Buenos Aires -que había sido abandonada luego de su fundación en 1536- partieron de Asunción.
En 1541, el fuerte se convirtió en ciudad con la construcción de un Cabildo y el establecimiento de autoridades civiles además de las militares. Desde entonces, la ciudad fue escenario de algunos de los acontecimientos más importantes de la región.
En la década de 1730, la ciudad fue uno de los puntos principales de la fallida revuelta de los Comuneros liderada por José de Antequera y Castro, y poco menos de un siglo después, a mediados de 1811, fue allí donde un grupo de sublevados a la Corona Española logró la independencia de Paraguay sin derramamiento de sangre.
La ciudad perdió su estatus de capital de Paraguay durante los años de la Guerra de la Triple Alianza, en la que vio sus calles ocupadas y sus edificios saqueados por 30.000 soldados brasileños luego de que los asuncenos evacuaran la urbe en los tramos finales del devastador conflicto. La reconstrucción y repoblación llevaría décadas, pero eventualmente la prosperidad volvería al centro urbano.
La próxima guerra que emprendió el Paraguay, la del Chaco, contra Bolivia, no llegó a afectar directamente a la capital, pero Asunción sí constituyó no solo un punto de partida para las tropas, sino también un centro de socorro para recibir a los heridos y prisioneros.
Durante las décadas siguientes y hasta la fecha, Asunción no ha dejado de ser escenario de algunos de los acontecimientos más relevantes para la vida del país. En 1989, la sangre volvía a derramarse en las calles de la ciudad con los combates que tuvieron lugar en la noche del 2 de febrero, cuando se dio un levantamiento militar armado que acabó con las tres décadas de dictadura de Alfredo Stroessner.
Diez años después, luego del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña en marzo de 1999, una masiva manifestación frente a la que por entonces era sede del Congreso duró díaz, y la violencia segó la vida de siete personas; eventualmente, el presidente Raúl Cubas tuvo que renunciar para que cesaran las hostilidades.
En agosto de 2004, la ciudad se convirtió en escenario de la mayor tragedia en tiempos de paz jamás ocurrida en el país, cuando más de 400 personas murieron en el incendio del supermercado Ycuá Bolaños.
