Sonia Doutreleau se convirtió el lunes en una víctima más de la inseguridad que azota al Paraguay.
La mujer fue asesinada dentro de las oficinas de la Cámara Paraguaya del Cloro (Capaclor) por dos desconocidos que, en prinicipio, se creía que habían llegado al lugar con intención de robar.
El asesinato de Sonia se suma a una larga lista de muertes a manos de criminales. Apenas una semana atrás, Liz Teresita Arzamendia era asesinada por "motochorros" a metros de su casa en el barrio Vista Alegre.
En los últimos cinco años se tuvo al menos una veintena de asaltos con derivación fatal en diversos puntos del país.
Esta situación motivó un repudio generalizado por parte de los usuarios en las redes sociales. Críticas a las autoridades estatales y exigencias de mayor seguridad se repetían en los comentarios a través de las distintas plataformas.
Federico Filártiga Callizo, conductor de radio y televisión y gerente de un agencia publicitaria, fue uno de los que se sumaron a esa larga lista de reclamos. El comunicador publicó en su perfil una carta dirigida al presidente Horacio Cartes y al ministro del Interior, Francisco de Vargas.
En la misiva, Filártiga dice no querer vivir con miedo. “Como autoridades, ¿qué argumentos tienen ahora para el padre de Sonia Doutrelau? ¿O para la madre de Liz Teresita Arzamendia? Estos son solo algunos dramáticos casos recientes, ocurridos en una misma semana. Y para el desahuciado Álcido Fick, padre de Arlan, que a 80 días de su desaparición, aún nada se sabe, ¿Tienen alguna respuesta?”, cuestiona.
Exige explicaciones y que, de ser necesario algún cambio, De Vargas debe ser el primero en salir.
#YoNoQuieroVivirConMiedo
Horacio Manuel Cartes Jara, Presidente de la República del Paraguay,
Francisco José de Vargas, Ministro del Interior,
Blas Antonio Llano, Presidente Electo del Congreso Nacional,
Ministros de la Corte Suprema de Justicia,
¿PRESENTES?
Me dirijo a ustedes a fin de expresarles categóricamente que #YoNoQuieroVivirConMiedo en Paraguay. Me resisto a pensar que no puedo salir a caminar por las calles de mi ciudad por el sencillo hecho de que no hay quien contenga esta horda de delincuentes que no sienten el más ínfimo respeto a la vida. Criminales que no son dignos de habitar una sociedad luchadora, aguerrida y sacrificada como la paraguaya.
Yo no quiero vivir con miedo porque el miedo reprime, el miedo reduce y el miedo estanca. No quiero que mis sobrinos ni las generaciones futuras, hereden un país en donde no se respeten las libertades de los demás ni la seguridad de poder estar tranquilo, donde quiero y con quien quiero. No quiero un país atrofiado de valores y sin certezas de que habrá un Estado Justo que regule el actuar de los inadaptados y de quienes no toleran la paz entre las personas.
Como autoridades, ¿qué argumentos tienen ahora para el padre de Sonia Doutrelau? ¿o para la madre de Liz Teresita Arzamendia? estos son solo algunos dramáticos casos recientes, ocurridos en una misma semana.
Y para el desahuciado Álcido Fick, padre de Arlan que a 80 días de su desaparición, aun nada se sabe, ¿Tienen alguna respuesta?.
Como encargados de la seguridad nacional, Ud. Sr. Presidente y Ud. Sr. Ministro del Interior, deben salir al paso de estos acontecimientos, aunque sea desde Japón con sushi en la boca. Tienen que dar alguna explicación al respecto, como ciudadano exijo algún tipo de consideración, y si tienen que rodar cabezas como en las cortes francesas, usted Ministro Francisco de Vargas debe sentarse en la guillotina por iniciativa propia.
Esto ocurrió a metros de una de las centrales de la policías más frecuentadas por los agentes, donde se supone que el radio de acción debería estar activado permanentemente, sobre todo considerando que a escasos metros, se encuentra la residencia presidencial. Y muchos me dirán “qué tiene que ver eso”, y les digo, que si en esa zona de la ciudad, altamente transitada, ocurren este tipo de cosas a plena luz del día, mañana estarán debajo de tu cama, vivas donde vivas y ya será tarde para frenarle al malviviente.
Hoy es Sonia, Teresita, Pedro, Juan o María, mañana puede ser un familiar suyo, Presidente Cartes, Ministro de Vargas, Senador Llano, Ministros de la Corte. Por lo que, es imperativo que como mandatarios que son, esbocen alguna solución para que las personas que los pusieron donde están ustedes hoy, puedan vivir tranquilos, sin el miedo que corroe, que reduce y que estanca.
Hagan patria y honor a quienes les concedieron tan importante voto de confianza. Porque hasta hoy no hacen más que defraudarnos.
Mientras tanto, no queda más que llorar a una víctima más de este flagelo que nos mata de a poco.
Tengan a bien recibir este reclamo de un ciudadano común.
Atentamente,
Federico Filártiga Callizo
