4 de julio de 2026
Desde ayer y hasta hoy, nuestro país es el anfitrión de la 68° Reunión Ordinaria del Consejo del Mercado Común y de la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y de Estados Asociados, a la que asisten siete presidentes sudamericanos, dos cancilleres centroamericanos y altos enviados de otros países. Por tal motivo, recibió también a unos ochocientos visitantes de esos y otros países, entre ellos parlamentarios y miembros de organismos multilaterales y de cooperación. Si bien el gran evento se realiza en el centro de convenciones de la Conmebol, que está situado en Luque, es obvio que la enorme mayoría de los visitantes se habrá hospedado en Asunción. Hay buenos motivos para temer que no se lleven una buena impresión de la “madre de ciudades”. Al triste espectáculo de las calles que presentan baches parecidos a cráteres lunares, con basuras esparcidas en el pavimento o en los paseos centrales de las avenidas, deben agregarse las aguas servidas que riegan numerosas arterias, lo que debería avergonzar a las autoridades comunales.

La confianza se reduce a la creencia de una persona de que otra persona o institución procederá de forma consistente con sus expectativas de conducta positiva. En los países democráticos la confianza en el Gobierno es un concepto multifacético que suministra una medida general de cómo perciben los ciudadanos la actuación y valores de las instituciones públicas. Es un elemento básico para el funcionamiento de las sociedades, ya que con ella se edifica una relación de confianza con los ciudadanos. Cuando las decisiones políticas y normativas se toman a través de procesos que se divisan como ecuánimes y equitativos, se construye la confianza.
El calamitoso estado de la salud pública tiene aristas diversas, algunas de las cuales resultan simplemente bochornosas. No se trata solo de que falten medicamentos, insumos, equipos, personal “de blanco” o instalaciones adecuadas, sino también de que los nombramientos de las diversas autoridades sanitarias suelen ser desatinados, como ocurrió hace pocos días en el Incan, donde el director designado renunció de inmediato. Un consejero del IPS cuestionó que se realicen obras en hospitales en el interior del país, porque las mismas no redituarían en la imagen de las autoridades del ente. El Círculo Paraguayo de Médicos cuestionó al superintendente de Salud, doctor Roberto Melgarejo, por haber supuestamente presentado documentos no auténticos para participar de un nuevo concurso. Ni hablar de las protestas de la gente por el mal estado de los hospitales del país. En estas condiciones, no servirá de mucho destinar más dinero a la sanidad, mientras su administración esté en manos de ineptos, de deshonestos y de insensibles.
Ya no escapa al asombro diario las vicisitudes provenientes de las inconductas, ilícitas, en su mayoría, provenientes de quienes fungen como administradores de la cosa pública, de esa que pertenece a todos quienes contribuimos con nuestro esfuerzo a su existencia. La crisis de confianza por parte de la ciudadanía en los poderes públicos, fruto de actuaciones desviadas de la norma, e incluso constitutivos de figuras delictivas va in crescendo. Es que la impunidad está instalada en favor de la clase política merced a la grosera y hasta si se quiere abyecta posición del Ministerio Público y parte del Poder Judicial.
Así como en el 2023, de nuevo, un conflicto político en la Junta Departamental de esta Gobernación, fue derivado a instancia judicial y se reinician las rencillas políticas. El inconveniente surgió cuando cuatro concejales eligieron a las nuevas autoridades de este órgano legislativo, mientras otros 3 ediles alegan que el quórum legal para realizar dicha sesión debió ser de 5 miembros.