Reinicio del ciclo ganadero: destete y palpación definen la rentabilidad

Reinicio del ciclo ganadero: destete y palpación definen la rentabilidad
Reinicio del ciclo ganadero: destete y palpación definen la rentabilidadgentileza

En el campo, el tiempo no se mide en meses, sino en ciclos de producción. Actualmente, nos encontramos en una de las etapas más movidas y decisivas del calendario ganadero: el destete de los terneros y la palpación de las madres. Momento donde el productor pasa raya y planifica el futuro de su establecimiento.

Juan Carlos Urbieta, asesor veterinario con trayectoria en las regiones Oriental y Occidental, explica a ABC Rural que este periodo es como el examen del año ganadero, donde la eficiencia en el manejo marca la diferencia entre ganar o perder kilos (y dinero).

Gestionando el “duelo” de la separación, el destete es, en esencia, romper un vínculo físico y nutricional. Para la vaca, es un alivio metabólico; para el ternero, es el mayor desafío de su vida temprana. El Dr. Urbieta lo compara con mudar a un niño de casa y cambiarle la dieta el mismo día: si no se hace con cuidado, el sistema inmunológico se desploma.

Estrategias de destete

Destete “a culata de camión” es el método más directo. Los terneros bajan de la madre y suben al transganado. Es ideal para quienes necesitan hacer “caja rápida” vendiendo el desmamante o para quienes trasladan animales a campos de engorde lejanos. Aquí el secreto es la velocidad y el bienestar animal en el transporte.

Destete con acostumbramiento (Piquete/Corral) es una transición “a fuego lento”. Durante una o dos semanas, los terneros permanecen en un lugar controlado donde aprenden a comer de la batea y a beber de bebederos (no solo de aguadas naturales). “Es como un curso de inducción; el animal aprende que el balanceado y el heno son sus nuevos aliados para no extrañar la leche materna”, señala Urbieta.

Sanidad, el escudo invisible

Un error común es intentar hacer todo el mismo día: vacunar, marcar y destetar. Urbieta es tajante: “El estrés baja las defensas, si aplicamos una vacuna en el momento de mayor angustia del animal, es probable que su cuerpo no reaccione bien”.

Lo ideal es que el ternero llegue al día del destete con el “escudo sanitario” ya puesto. Esto incluye protección contra enfermedades clostridiales, rabia y queratoconjuntivitis. Vacunar 15 o 20 días antes es como contratar un seguro antes de que ocurra el accidente; cuando llega el estrés del destete, el animal ya tiene los anticuerpos listos para defenderlo.

Reinicio del ciclo ganadero: destete y palpación definen la rentabilidad
Reinicio del ciclo ganadero: destete y palpación definen la rentabilidad

Nutrición y jerarquías

Una vez que el ternero ya no tiene a la madre, su crecimiento depende 100% de lo que le podemos ofrecer. El balanceado no es un lujo, evita que el animal pierda peso tras la separación. Se recomienda ofrecer entre el 0,8% y el 1,5% de su peso vivo, idealmente repartido en dos turnos (mañana y tarde).

Pero no basta con solo entregar la comida; hay que saber quién la come. Aquí entra la clasificación por tamaños (cabecera, media y cola).

Lotes uniformes

Si mezclamos terneros de 200 kilogramos con los de 140 kilogramos, los grandes dominarán la batea. Es como poner a un equipo de primera división a jugar contra uno de primaria; los más chicos se quedan sin comer y terminan siendo los rezagados o “colas” perpetuas. Separarlos por lotes uniformes garantiza que todos tengan la misma oportunidad de acceder al alimento.

No todas las madres son iguales

Mientras los terneros se adaptan, las vacas pasan por la etapa de palpación o tacto luego de la inseminación, monta o servicio. Este proceso es el “inventario de producción”: nos dice quién trabajó (quedó preñada) y quién falló. Urbieta advierte que el trato debe ser diferenciado, según la edad.

Las vaquillas (primer parto): todavía están creciendo, les están saliendo los dientes permanentes y, además, tienen que gestar o criar. Su estrés es altísimo. Necesitan los mejores potreros y suplementación mineral específica. “A la primeriza hay que mimarla, porque es el futuro del hato”, afirma el experto.

Segundo parto: están bajo observación, recuperándose del desgaste de su primera cría.

Tercer parto en adelante: conocen el manejo, completaron su desarrollo físico y son mucho más resistentes a las condiciones climáticas adversas.

Para todas las vaquillas, el plan sanitario debe ser innegociable: vacunas contra enfermedades reproductivas (IBR, DVB, Leptospirosis) y un refuerzo vitamínico-mineral para que, una vez recuperadas del destete, estén listas para el siguiente ciclo.