Tragedia es no vivir estando vivos

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Recibo la noticia que falleció la madre de un amigo. Lo llamo y le pregunto de qué murió; me dice que de Covid. Y le pregunto ¿pero cómo, si no salía de tu casa y sólo vivía con su enfermera que tampoco salía de la casa, como se llegó a contagiar? Me responde: “Mamá no se infectó con el virus del COVID, pero fue el COVID quien mató a mi madre”.

Y siguió diciéndome: “Con 82 años, el mundo de mi madre se limitaba a la visita de sus hijos y nietos, y sus dos empleadas que le hacían compañía. A consecuencia de tantas restricciones y del temor que todos teníamos de llevar el contagio a su casa dejamos de visitarla, y encima la empleada renuncia y se queda sola con su enfermera. Su mundo ya pequeño, se achicó aún más. Mi madre murió de tristeza”.

Yo no tengo idea de las consecuencias emocionales que nos dejará este impacto mundial, a todas las generaciones, ¡a todas! No somos conscientes del daño que genera vivir con temor.

En esta situación pandémica que estamos viviendo, son dos las palabras que más se discute a nivel país, salud y economía, dos ejes críticos. Sin embargo; nos estamos olvidando de un tercer eje, el emocional.

En el 2013 la OMS saca un artículo donde decía que el 30% de la población mundial sufrirá una afección mental en el 2020.

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Y llega el 2020 un poco fallado. ¿Se habrá cumplido el presagio de la OMS? No tenemos aún información. Pero sí podemos ver el aumento de personas que padecen síndrome de pánico, vértigo por estrés crónico, depresión y otras enfermedades mentales.

Una cosa te digo: viniste a esta vida a ser feliz, a brillar y evolucionar. No viniste para tener una vida de resignación.

Es momento de actuar, es momento de tomar el control de nuestra vida y salir de la victimización, dejar de buscar culpables, y empezar a sanar.

Aprender de vuelta a ser gratos con lo simple y resignificar la vida. El mundo necesita de humanos con menos miedo y con más coraje a ser felices.

Pareciera que estamos más preparados para vivir una vida resignada que una vida feliz. ¿Dónde perdimos el rumbo? ¿En qué parte del camino olvidamos ser felices?

Hay personas que deciden ser infelices. Cómo también hay personas que prefieren llevar una vida mediocre por no tener la valentía de tomar decisiones.

¡Hoy en día ser feliz es para valientes! Te invito a tomar la vida. Y te repito: a darle un significado diferente a tu vida.

Gracias, gracias, gracias.