Inversión en la niñez por un mundo más equitativo, justo y sostenible

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Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados por todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas en 2015, tienen el fin de eliminar la pobreza, reducir la desigualdad y lograr sociedades más pacíficas y prósperas para 2030. Los ODS, conocidos también como los Objetivos Mundiales, son un llamamiento a la acción para crear un mundo en el que nadie se quede atrás. Si queremos que esta agenda sea una realidad, la niñez debe ser atendida con prioridad.

Los ODS no se pueden alcanzar de manera integral y estratégica si no se respetan los derechos de niños, niñas y adolescentes. Es por ello que, mientras los dirigentes mundiales trabajan para cumplir con la promesa de la Agenda 2030, niñas y niños de todo el globo reivindican sus derechos, desde los más básicos como la salud y bienestar o la educación de calidad, hasta los más altruistas como el gozar de la vida en un planeta limpio, sostenible y pacífico.

Las personas adultas tenemos el mandato y la obligación de acompañar y asegurar esa capacidad de las niñas y niños para proteger ese futuro. Es nuestra responsabilidad tanto por la vulnerabilidad propia de esta etapa, como por estar frente a un importante porcentaje de la población: más de 2.300 millones de niñas, niños y adolescentes viven en el mundo, mientras que en Paraguay se estima una cifra aproximada de 2 millones 500 mil (Unicef, 2019).

Realidades y desafíos

Existen muchos desafíos para lograr garantizar los derechos y la protección de la infancia y la adolescencia. La inversión estatal es clave para ello: en Paraguay, se estima que más del 30% de las niñas y los niños están incluidos en programas de protección social.

En materia educativa, la deserción escolar, principalmente en el nivel de estudios secundarios, es todavía elevada, y se requiere incrementar los esfuerzos articulados para aumentar la inversión nacional en educación de calidad. En Paraguay, 6 de cada 10 niños y niñas que se matriculan en el primer grado y abandonan la secundaria antes de llegar al tercer año de la media, según datos oficiales del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC, 2015).

Sin duda, el fomento del arte y la creatividad durante la edad escolar se constituye en una estrategia poderosa de estímulo a las capacidades intelectuales y afectivas de niñas y niños. MAPA Abriendo Caminos, innovadora propuesta apoyada y acompañada por el PNUD Paraguay y la Comisión ODS Paraguay, parece entender el desafío, convirtiéndose en el primer laboratorio de creatividad del país. En su segunda edición recientemente lanzada, llega de manera virtual y gratuita a 130 niños y niñas de 7 a 10 años, de las ciudades de Remansito, Villeta, Villarrica, Asunción y el departamento Central; con quienes trabaja durante seis semanas con el objetivo de potenciar la imaginación, la expresión y el desarrollo de habilidades blandas a través del arte, la artesanía local y de diferentes técnicas creativas propias de nuestro país.

Es inspirador ver cómo se realiza todo esto en estrecha conexión con la agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Como ejemplo se puede mencionar a 3 de estos objetivos en los que se impacta directamente: el ODS 4 “Educación de calidad”, a través del impulso y fomento de una educación creativa y estimuladora para los niños; el ODS 13 “Acción por el clima”, mediante el desarrollo de contenido para el programa sobre la preservación del medio ambiente como valor fundamental y la utilización de materiales reciclados para cumplir objetivos del programa; y el ODS 15 “Vida de ecosistemas terrestres”, que será abordado con la plantación de más de 500 árboles nativos.

Reivindicamos y celebramos esta iniciativa de apoyo a la promoción del arte, a la vez que alentamos a todos los sectores a trabajar de manera alineada con los ODS para el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible, sin dejar a nadie atrás.

*Representante Residente del PNUD