Mi familia y otros animales
Los miembros humanos de la familia y sus mascotas desarrollan un sistema emocional familiar equilibrado a partir de la integración de los animales en las rutinas diarias. Así, actividades como compartir la cama, los horarios de comida o las celebraciones socioculturales dan cuenta de la incorporación de los animales en las familias. La proximidad emocional en el vínculo humano-animal ha sido conceptualizada a partir de la Teoría del Apego que señala que los humanos buscamos desde los primeros años de vida a un cuidador principal que nos proteja y defienda ayudándonos en el crecimiento. Las investigaciones afirman que los animales operan como figuras de apego en diferentes épocas de la vida, principalmente en la infancia. Las características individuales de los animales y el apego desarrollado hacia estos, son parte importante de la inclusión de los animales a la familia.
Si la casa tiene el propósito primario de ser el hábitat humano, las mascotas son permitidas en las casas en la medida en que se adecúen a ciertos comportamientos y respeten ciertos límites. En tanto intensamente se les atribuyen características antropomórficas a las mascotas, son frecuentemente admitidas en las casas. Sin embargo, sus dueños no suelen verlos como completamente humanos, por lo que tienden a demarcar los límites respecto de los espacios restringidos para estos animales atribuidos con características antropomórficas, a la vez que considerados en sus características salvajes. Los patrones de interacción entre las personas y sus mascotas, sugieren una fluctuación entre considerar a los animales de compañía como humanos y civilizados, y considerarlos como bestias y caóticos. Una madre en un grupo familiar que tenía dos perros, se acercó a acariciar a uno de ellos que reaccionó con una mordida defensiva; ella se angustió: en ese momento se dio cuenta que era un perro, paso de humanizarlo a verlo como salvaje. En un hogar con dos perros machos, uno de ellos delimitó su territorio en la cama de dos plazas de sus custodios y merodeaba ejerciendo vigilancia sobre los límites de la cama, no dejando al otro perro subirse a ella.
¿Las mascotas ocupan lugares de humanos?
La incorporación de un nuevo miembro a la familia, implica que este debe adaptarse a las reglas para poder integrarse y, por supuesto, que el sistema familiar se modifica con la presencia del nuevo integrante. Los niños de hogares que incorporan a una mascota, comienzan a considerar la estructura familiar humanos-animales como normal y adecuada, y desarrollan sólidas expectativas de que cuando sean adultos y formen sus familias, una mascota debe ser incorporada en la estructura familiar para hacerla completa.
Entre las versiones que hablan acerca de qué rol cumplen los animales en las familias, parejas e individuos, posiblemente la más ampliamente sostenida indica que la tenencia de mascotas funcionaría como un modo de sustituir o de compensar vínculos humanos ausentes. Pero no hay evidencia que siempre sea así. Lo cierto es que, durante momentos vitales críticos como mudanzas, divorcios o muertes, muchas familias adquieren un animal o se orientan hacia sus animales para obtener apoyo emocional y alivio, ayudando a superar crisis disminuyendo el estrés.
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Mas que sustituir vínculos, las mascotas los complementan. Personas con dificultades de expresión afectiva o de relación social, por ejemplo, ejercen cambios mediante el vínculo que establecen con sus animales. Las mascotas pueden proveer un elemento de estabilidad pocas veces hallados en las relaciones humanas. Algunos estudios mostraron que los custodios tendían a experimentar más seguridad en sus relaciones con sus animales que en sus relaciones con sus parejas. Las mascotas son valoradas por sus similitudes con los miembros humanos de la familia, pero también por sus diferencias. Muchos custodios refieren recibir de sus animales algo que no puede obtener de otros humanos, no solo a partir de vivir solos, sentirse solos o con contactos humanos limitados. Al mismo tiempo, las emociones generadas por los animales en la familia son las mismas que las generadas por los miembros humanos.
Mucho se dice acerca del parecido de los custodios con sus mascotas. Principalmente con perros se observa el parecido del animal con su custodio: pero también es el custodio que se identifica con su perro ya desde la elección que realiza en su adquisición. Ambos, si poseen una relación muy cercana se mimetizan empáticamente con los comportamientos de ambos.
Si bien los custodios entienden las relaciones con sus animales en términos de parentesco, esto no implica necesariamente, la sustitución de un miembro particular de la familia. Obviamente, en algunos casos, las relaciones con las mascotas pueden buscar compensar carencias. Pero esto también sucede en otros tipos de relaciones humanas. De modo que la compensación de vínculos no caracteriza la tenencia de mascotas: la nominación de animales como familia, o incluso como hijos, es un indicador de la conexión afectiva importante.
Roles y funciones de los animales en las familias
La intensidad de la conexión humano-animal permite a los animales de compañía rápidamente adoptar funciones como miembros de la familia. Básicamente, la familia se desarrolla en etapas que exigen una reestructuración de sus reglas y su forma de relacionarse para poder continuar creciendo. Las funciones de las mascotas cambian y evoluciona para adaptarse a los cambios de la familia y sus necesidades. Por ejemplo, niños y adolescentes pueden considerar a sus mascotas como mejores amigos o hermanos. Los adultos jóvenes pueden criar mascotas como una manera de ejercitar roles parentales, aprendiendo la importancia de proveer cuidados nutricios y poner límites. En la adultez media, muchos padres pueden orientarse a sus animales para lidiar con “el nido vacío”. Los adultos mayores pueden valorar especialmente la compañía de las mascotas mientras pierden otras conexiones sociales.
Así, los custodios suelen asignar roles específicos a sus mascotas dentro del sistema familiar, a partir de las expectativas de los integrantes de la familia de acuerdo con la etapa del ciclo de vida familiar, sumadas a la autonomía y particularidades de cada animal. Los cambios de etapa en la familia no solo abarcan procesos esperables, sino cualquier conjunto de sucesos que alteren cualitativamente la trama de la vida familiar como, por ejemplo, mudanzas, muertes, enfermedades, desempleo, etc. Todas estas situaciones generan estrés y los animales desempeñan un rol de amortiguador de ese estrés, a través de brindar a apoyo emocional y alivio a los miembros.
Así, las mascotas contribuyen al crecimiento y desarrollo familiar y revisten importancia por favorecer la evolución personal de los hijos y su socialización. Por ejemplo, el vínculo establecido por los niños con sus animales de compañía se ha asociado positivamente con los niveles de empatía y competencia social de estos niños, la adquisición de responsabilidades tanto en niños como en adolescentes y favorece el contacto social en adultos jóvenes.
Las familias deben permitir el crecimiento de sus miembros, pero a su vez, deben mantener la cohesión familiar. Es decir, deben apoyar la individuación de los miembros, pero manteniéndose unidas, con sentido de pertenencia y continuidad en el tiempo. Aquí también las mascotas pueden desempeñar un rol trascendental en la dinámica familiar. En muchos sistemas familiares, las mascotas incrementan la interacción y comunicación familiar, mejorando la cohesión en la familia. Por ejemplo, los miembros de la familia pueden indicar que ríen de los comportamientos tontos de su perro, lo cual habilita un espacio para conversaciones que promueven un humor distendido en el hogar. Además, la constancia en el tiempo ofrecida por los animales, dado a partir de la estabilidad en su afecto independiente de las contingencias vitales y su atención sin juzgar, favorece el sentido de identidad familiar. En síntesis, las mascotas pueden colaborar en la concreción de las dos funciones básicas del sistema familiar: incrementan la cohesión, a la vez que favorecen el desarrollo y la socialización de los miembros.